Jair Bolsonaro se prepara para enfrentar su primera huelga general por la reforma de jubilaciones

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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, encara este viernes la primera huelga general desde el momento en que aceptó su mandato, convocada por los sindicatos en rechazo de la reforma de las pensiones, y en la mitad de un escándalo que ha puesto en duda la actuación como juez de su actual ministro de Justicia, Sergio Morisco.

El primer pulso de los sindicatos contra el ultraderechista, en el poder desde el pasado 1 de enero, coincide con el inicio de la Copa América de futbol, del que Brasil es anfitrión, y pretende inmovilizar el transporte en la ciudad de Sao Paulo, la mayor urbe del país.

La jornada de paro tiene como punto central la reforma del sistema de pensiones y jubilaciones, una de las primordiales banderas del Gobierno de Bolsonaro y con las que busca ahorrar 265.000 millones de dólares en una década a los cofres públicos.

El proyecto es discutido en el Congreso brasileño, donde va a deber efectuar un duro y largo recorrido ya antes de su aprobación terminante, que el Ejecutivo espera que sea aún este año.

Además de la reforma, la huelga reúne bajo su paraguas otras demandas, como el rechazo a los cortes en educación anunciados últimamente por el Gobierno y los elevados índices de desempleo persistentes en una economía que no termina de despegar tras la histórica recesión de 2015 y 2016.

Jair Bolsonaro y Sergio Moro (oglobo)
Jair Bolsonaro y Sergio Morisco (oglobo)

Los economistas del mercado financiero redujeron esta semana por decimoquinta vez su proyección de desarrollo para este año, la que ubican ahora en el 1 %, exactamente el mismo porcentaje registrado en 2018 y 2017.

“La huelga general viene impulsada por la crisis política y económica que vive Brasil”, aseveró el presidente de la Central Única de los Trabajadores (CUT), Vagner Freitas.

En un contexto de economía anémica, los sindicatos desean aprovechar la huelga para enseñar músculo frente a un Gobierno poco a poco más impopular y que en los primeros 6 meses se ha visto acorralado por diferentes escándalos.

El último de ellos salpica al ministro Sergio Morisco, el juez que condenó a cárcel en primera instancia al ex- presidente Luiz Inácio Lula da Silva por corrupción pasiva y lavado de dinero.

El ministro se ha visto salpicado por unas filtraciones de mensajes que, en su temporada de juez, intercambió con fiscales a cambio de la investigación contra Lula, de 73 años y en cárcel desde abril de 2018.

Esos mensajes sugieren que Moro pudiese haber orientado de alguna forma a los fiscales, lo que está prohibido en el Código Penal brasileiro, y han dado munición a la izquierda para acentuar el pedido por la libertad de Lula.

El ministro de la Presidencia, Onyx Lorenzoni, garantizó este jueves en un encuentro con corresponsales que el líder apoya a Morisco y que lo ha probado mediante “actos”.

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En el día de la huelga, Bolsonaro va a tener una nueva prueba de popularidad a lo largo de la apertura de la Copa América en Sao Paulo, tras los abucheos sufridos por la entonces presidente Dilma Rousseff en la Copa del Planeta de 2014 y por Michel Temer en los Olimpiadas de 2016.

Sao Paulo es además de esto la urbe donde están prevista las mayores quejas y paralizaciones de la jornada a la que se han adherido diez sindicatos.

Parte del éxito de la huelga, valoran las centrales obreras, va a depender de la adhesión del campo transportes.

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“Es esencial que paren pues, si no adhieren, la impresión es que no hubo paralización. Son categorías expresivas de demostración de poder de los trabajadores”, resaltó el secretario general de Força Sindical, Joao Carlos Gonçalves Juruna.

Con información de EFE

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