Las 7 conclusiones de Aragón

Rossi volvió a la moto solo 21 días después de su operación, Márquez dio un gran paso hacia el título y Maverick se equivocó con el neumático.

La heroicidad de Rossi

Hace siete años, con una lesión idéntica, Rossi regresó a los 41 días de romperse y fue capaz de terminar cuarto en Alemania 2010. También hay que recordar que, en ese mismo gran premio, De Puniet sufría la misma avería y corría 28 días después, siendo décimo. Es decir, que hay antecedentes, pero Valentino en Alcañiz se ha superado a sí mismo, siendo capaz de volver a su Yamaha M1 22 días después de fracturarse la tibia y el peroné haciendo enduro y de acabar quinto una carrera de MotoGP, con el nivelazo que hay, sólo 24 días después. Me han llegado a decir estos días que el italiano es Dios. No creo que tanto, pero Patrimonio de la Humanidad seguro que sí lo es.

El pique Pedrosa-Rossi

A Pedrosa no le gustó que Rossi le obligara a subirse casi por la línea blanca, si es que no llegó a hacerlo, cuando intentó adelantarle en plena recta a 300 por hora. Se le vio serio después de la carrera por esa acción y le mandó un viaje nunca visto en él contra Valentino. Del “no ha estado bien” a pie de podio a un zasca en toda regla en la sala de prensa: “No estoy enfadado, pero tampoco luego te puedes quejar: “Es que a mí me molestan, es que a mí me estorban, es que a mí no me dejan pasar…”. Es para todos igual y ya está”.

Como era de esperar, hubo réplica del italiano, un contra zasca: “Si no está contento Pedrosa, tiene que correr solo. Eso es lo que pienso, porque todo el mundo me hace lo mismo a mí cuando quiero adelantarles, especialmente en la última vuelta. Sinceramente, saliendo de la curva 14 siempre te vas hacia la izquierda. Quizás este tipo de pilotos se creen que el circuito es suyo”.
¿A quién le damos la razón? Sin entrar en lo dicho por uno y otro, sólo por lo visto en la pista, estoy más de acuerdo con Pedrosa que con Rossi en esta ocasión.

El Mundial igual ya no llega a Valencia

Venimos hablando toda la temporada, y no sin razón, del Mundial más apretado de la historia de MotoGP, y ahora resulta que empieza a cundir la sensación de que igual no llega vivo a Valencia… Más que por las diferencias que Márquez se ha cobrado en la general con su quinto triunfo del año (+16 a Dovizioso, +28 a Maverick, +54 Pedrosa y +56 Rossi) es por la sensación de superioridad que transmitió. En Alcañiz era como si pudiera hacer cuanto quisiera con su Honda y sin que nada pudiera derribarle ni apartarle de la victoria, porque mira que estuvo cerca de caerse en la curva 12 cuando intentó pasar de una tacada a Rossi y Lorenzo… Para eso sirven las caídas que acumula durante los entrenamientos y, mientras no conlleven lesiones, no importa que ya sume 22, siendo sólo superado por Lowes en este apartado.

Ramalazos del antiguo Dovizioso

No puedes acabar séptimo si quieres ser campeón, aunque mejor eso que un cero, está claro. Sin embargo, el miedo que estaba dando la temporada que venía haciendo Dovizioso se ha esfumado de un plumazo. Le faltó tiempo para poner la Ducati a punto, aunque sabe perfectamente que tuvo el mismo que todos, empezando por su compañero Lorenzo, que esta vez sí que le mojó la oreja. Ahora le toca remar contracorriente.

Liada con el neumático de Maverick

Cuesta creer que Maverick saliera a correr con un neumático trasero duro que no había utilizado en todo el fin de semana. Bueno, en realidad sí que lo usó algo, en las dos vueltas que se dio antes de pararse en la parrilla. No quiso después calificar tal elección como un error, porque con el blando sabía que iba a ir mejor aunque le quedaba la duda de si aguantaría toda la carrera, pero sí dejó claro que se lio y le liaron en el box a la hora de tomar la elección. Ganan juntos y pierden juntos. A veces se acierta y otras no. Esto es así, pero sí que da la sensación de que ha empezado a despedirse del título con un cuarto puesto en un día en el que estaba para pelear por la victoria. Ahora necesita el fallo de Márquez porque ya no depende sólo de él.

Ojo con Lorenzo en 2018

Me crucé con el simpático Nico Terol en el paddock una vez acabadas las carreras de Alcañiz y me espetó: “¡Ojo con Lorenzo en 2018!”. Estaba pensando lo mismo. El día que acabe de pilotar la Ducati de manera natural en todos los circuitos será temido en cada carrera, como solía cuando corría con la Yamaha. Necesita que la moto gire un poco más en las curvas y poder abrir gas un pelín antes. Reconoce que ha cambiado mucho su pilotaje, para perder paso por curva y frenar más tarde, algo en lo que seguirá trabajando con su fábrica. Y además, está en plan señor, sin perder los nervios en las duras ni sacando pecho en las maduras. Lo demostró cuando le recordaron que había hecho ya un podio más que Rossi en su primer año con Ducati. Habló de momentos y motos diferentes. Estuvo señor.

Morbidelli y Mir tiraron de casta de campeones

Me encanta ver a un piloto que se juega el título olvidarse de la calculadora. Lo hicieron Morbidelli, en Moto2, y Mir, en Moto3, firmando ambos su octava victoria de la temporada tras salir vencedores de arduas peleas. El italiano batió a Pasini en un intenso duelo de última vuelta y el español hizo lo propio con Di Giannantonio y Bastianini. Ahora el primero tiene 21 puntos de ventaja sobre Luthi y el segundo le saca 80 a Fenati. Si hubiera justicia, que no siempre la hay en el deporte, ambos deberían salir campeones. Por cierto, ridícula la sanción con seis posiciones para la parrilla de Japón que le puso Direccion de Carrera a Mir por hacer eses en la última recta, las mismas que habían hecho antes sus rivales.

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