cuando el amor rompe las leyes

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Guardería Padre Usera. Fotografías del autor

LA HABANA, Cuba.- Son las 7 de la mañana y Teresa Vaz, una monja con 69 años de consagrada, recibe en la entrada de la instalación que dirige hace prácticamente veinta años a cada uno de ellos de los pequeños inquilinos. Se trata de la Guardería “Padre Usera”, uno de los 2 espacios que tienen las Hermanas del Amor de Dios, una orden religiosa, para la educación de pequeños a lo largo de la etapa de desarrollo infantil.

Desde su llegada a Cuba el 27 de junio de 2001, la hermana Teresa se ha dedicado a regir estos proyectos que forman a los pequeños desde edades tempranas. Estas monjas, desde el siglo pasado, sostuvieron hogares para los pequeños más necesitados en la Isla, no obstante, en la década del 70 sus 13 escuelas fueron nacionalizadas y la congregación religiosa debió marchar del país.

Tentadas de nuevo por atender a los más desfavorecidos, retornaron a Cuba a lo largo del Periodo Singular y crearon su primera guardería en casas particulares. Por aquella temporada estaba tolerado el cuidado particular de pequeños, mas como las Hermanas no recibían retribución por su trabajo, continuaron sin amparo legal.

Una vez, a una las casas donde acogían a los pequeños llegó la notificación de una multa, por el valor de mil pesos, por usar una residencia particular para “actividades que estaban prohibidas”. Frente a la insistencia de las autoridades de que aquel centro debía cerrar, las “monjitas” no cesaron su actividad y trasladaron los pequeños a los salones de la Catedral de La Habana.

Pero el estruendos de esta experiencia había llegado para ese entonces a los directivos del Ministerio de Educación, que por último autorizaron a las primeras guarderías de la Iglesia Católica a entrar en el programa de las vías no formales.

Posteriormente Eusebio Fiel, historiador de La Habana, conociendo la tarea que efectuaba Teresa y su congregación religiosa con los pequeños, destinó un edificio que en la era colonial fungía como Casa-Cuna, y lo transformó en la presente guardería “Padre Usera”. El tres de septiembre de 2012 abrió la construcción de la calle Muralla 60 que, desde el principio, fue ocupado durante más de 150 pequeños.

Educar para el futuro

“Nosotras formamos en el amor y guiamos a los pequeños en los primeros años de su vida a fin de que medren en valores”, afirma Teresa Vaz. Exactamente, en los objetivos de la preparación en la guardería está la integración del amor como una expresión elemental del humano, lo que lo lleva cara un genuino desarrollo personal y a un elevado conocimiento de la realidad en que viven.

La ayuda de la comunidad es de vital relevancia en este proyecto. Fotografías del autor

Siguiendo este tema, el trabajo educativo recorre un extenso programa de atención adaptada y gratis que va desde la preparación asociado ética, la lengua materna, educación física, conocimiento del planeta y sus objetos, educación plástica y también identidad, hasta la autonomía personal, siendo esta última disciplina uno de los programas más modernos que hacen elevar y alejar la calidad de la educación de tal espacio con los planes metodológicos del Ministerio de Educación.

Los círculos infantiles en decadencia

Después del Periodo Singular, el sistema de círculos infantiles, enarbolados como un logro revolucionario que dejaba a las madres obreras dejar a sus hijos bajo el cuidado y capacitación de profesionales que les atendían a lo largo del horario laboral, ha ido en declive por la escasez de centros con estupendas condiciones edificantes, aparte de la carencia de insumos, comestibles, enseñantes, entre otros muchos inconvenientes.

Debido a ello, el Estado ha tolerado las guarderías particulares como una opción alternativa frente a la alta demanda de este género de centros en la Isla. No obstante, al ámbito privado no pueden acceder las familias más humildes y ni meditar en las madres solteras, por lo elevado de los costes de este género de instalación.

Las trabas en “Muralla 60”

Entretanto, pese a que estas religiosas, al lado de un colectivo de profesionales y educadoras de experiencia, trabajan en un edificio de propiedad estatal, no tienen ningún documento oficial que las avale como una corporación no gubernativo que trabaja para la enseñanza en la Isla.

Todo espacio en la Instalación es aprovechado con la intención de poder acoger un número mayor de niños. Fotografías del autor

Actualmente más de 200 pequeños son acogidos en este centro, y las familias de las zonas aledañas continuamente mandan peticiones a fin de que sus hijos inscriban, mas, debido al espacio del sitio, las hermanas eligen esmeradamente las planillas de ingreso a fin de que los más necesitados sean quienes reciban los servicios de la guardería.

Similares a este proyecto, otras ideas fungen en el país con exactamente la misma consagración de servir en la capacitación de las futuras generaciones de cubanos, incluso cuando el Estado se sumerge en la contradicción de no estimar que formen una parte del plan educativo de la nación.

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