causas y primeros auxilios – Mejor con Vigor

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La torcedura de hombro se produce cuando los huesos que conforman la articulación se desplazan y dejan de estar en contacto.

Torcedura de hombro

El hombro es una articulación compleja, formada por el húmero, la clavícula y el omóplato. El extremo redondeado del hueso húmero se inserta de forma fisiológica en una cavidad del omóplato, denominada glenoides. Esta coordinada unión de unos huesos con otros, permiten la correcta movilidad de la articulación del hombro.

La torcedura de hombro se produce cuando este extremo redondeado del humero se sale de su cavidad (del glenoides) y pierde el contacto con ella. Si esta pérdida de contacto es solo parcial, estaremos hablando de una subluxación.

Este tipo de luxación es muy dolorosa, oportuno a la gran cantidad de excitación que existen en la zona, lo que impide mover el bienhechor afectado.

Al producirse una torcedura de hombro son muchos los utensilios de la articulación que resultan dañados. En primer ocupación, el anillo cartilaginoso localizado en el extremo de los huesos sufre un gran daño, pero además se ven afectados los tendones que se encuentran unidos a los huesos, los excitación y los vasos sanguíneos que irrigan la zona.

Ver además: Articulación del hombro

Causas

Causas dependientes de traumatismos

Ejercicios para dolores en los hombros

La principal causa de una torcedura de hombro es un traumatismo, es opinar, un leñazo o una tensión resistente en la zona, que produce un movimiento forzado de la articulación y la consiguiente salida de los huesos de su sitio.

Si la torcedura se produce en personas jóvenes, es muy posible que a lo derrochador de la vida se sufran nuevos episodios, las llamadas luxaciones de repetición. Esto es consecuencia de un aumento de la laxitud del hombro, es opinar, el hombro pierde su tensión fisiológica, se vuelve inestable y tienden a repetirse las luxaciones.

Las probabilidades de padecer luxaciones de repetición disminuyen con la años, pues la laxitud basal del hombro va disminuyendo a partir de los 20 años. A partir de esta años, la articulación se vuelve menos flexible y los tendones y ligamentos tienden a tensarse y volverse más rígidos.

Causas no dependientes de traumatismos

Cómo ejercitar el hombro de forma correcta

Sin retención, existen otras causas no relacionadas con un traumatismo que pueden ocasionar una torcedura de hombro. Este tipo de luxaciones son más comunes en hombres que en mujeres y se deben a lo futuro:

La articulación del hombro es una de las más móviles del cuerpo y esto es gracias a que la parte redondeada del húmero (el extremo del hueso) se comporta como una gran fantasía que puede rotar sobre su cavidad, el glenoides.

El problema es que el glenoides es una cavidad muy pequeña en relación con el tamaño de la “fantasía” del humero. Esto es lo que permite la gran movilidad del hombro.

Sin retención, para que articulación sea estable, es necesaria la presencia de músculos y tendones fuertes que unan el conjunto de huesos y los mantengan en su sitio.

Cuando el sistema muscular no es lo suficientemente resistente para prolongar esta estabilidad, los huesos dejan de contactar unos con otros, produciéndose la torcedura mediante un proceso mucho más global en hombres que en mujeres.

Te recomendamos percibir: ¿Por qué tus hombros no lucen mejor aunque los ejercitas?

Primeros auxilios

Buscar apoyo y hacer uso de los recursos

El intenso dolor que produce una torcedura de hombro, así como los posibles daños graves que puede causar hace que en presencia de un posible caso de torcedura sea muy importante gustar a los servicios de emergencia de inmediato.

Mientras llega la atención médica, es muy importante prolongar la articulación dañada completamente inmovilizada, no se debe tratar de recolocar el hombro, aun cuando su dislocación es visible.

Algunos consejos que pueden ayudar son:

  • Aplicar frio en la zona, para acortar la inflamación y el dolor
  • Si existen heridas, se deben apañar y cubrir
  • Inmovilizar la articulación con un armazón improvisado
  • Una vez se haya inmovilizado por completo la articulación, trasladar la persona a un hospital

Una vez en el hospital, la primera valoración que realizarán los médicos será si existe fractura y en caso de ser así, será necesaria una intervención quirúrgica.

En el caso de que no exista fractura, se deberá recolocar la articulación lo más rápido posible. Para ello, se administraran sedantes y relajantes musculares y a continuación, el personal taza realizará movimientos rápidos y precisos a fin de recolocar los huesos.

Es importante memorar, que tras una primera torcedura, las probabilidades de retornar a sufrirla aumentan, pues la fuerza necesaria para producirla será cada vez pequeño. Esto implica en algunos casos la obligación de una operación para animar la tensión de los ligamentos y así organizar futuras luxaciones.



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