Moscú nos recibió con el día más frío de la primavera en ciento treinta y seis años. 6 grados, cielos amenazantes y mucho trámite, demasiado, en el enorme y gris aeropuerto de Sheremetievo. Una recepción mejor que la que tuvo Diego Sáez, cronista de la radio ADN de Chile: el taxi le cobró en rublos el equivalente a 800 euros por el viaje al centro de la urbe. Hizo la demanda y un par de días después, tras un operativo policial expreso, Sáez recobró su dinero. Los agentes le invitaron al cuartel, lo carearon con el taxista, le grabaron y al día después apareció en todos y cada uno de los telediarios. Un mensaje de eficacia y honradez para todo el mundo que, de paso, asistió a fin de que muchos rusos supiesen que la Confecup se juega en casa.

Rusia tiene un propósito prioritario: mostrarse como un país seguro de cara al Mundial del próximo año. Semeja no preocuparles el retraso de las obras, los líos para los traslados, la escasez de infraestructura turística o bien que los taxistas siempre y en todo momento se quieran pasar de listos. La meta es suprimir el temor al terrorismo, terminar con los mitos de la mafia rusa y cancelar la presencia de los ultras. Por cualquier sitio que transite en Rusia va a haber un pórtico detector de metales: en el metro, en el hotel, en el centro comercial y en el estadio. Todos y cada uno de los apasionados y cronistas van a estar total y totalmente identificados.

Los taxis, mejor dicho, los taxistas son un inconveniente, mas existe Über. Y el idioma asimismo lo es. No tanto en la ciudad de Moscú o bien S. Petersburgo, mas sí en Kazán, donde localizar alguien que hable inglés motiva a adquirir de forma inmediata un billete de lotería. En los aeropuertos manda el ruso con abecedario cirílico y los puntos de información simplemente no existen. Los 4 estadios que se han utilizado el campeonato, Spartak de la ciudad de Moscú, S. Petersburgo, Sochi y Kazán, son espléndidos, mas los 8 sobrantes no están terminados. Samara promete un estadio impresionante y espléndido para sesenta y tres espectadores. El inconveniente es que no saben si lo acabarán a tiempo, si bien el primer ministro Dmitri Medvedev afirmó que va a estar en el mes de marzo. Para esto han debido contratar a dos mil trabajadores extras.

El apurar las obras acarrea otros inconvenientes. En la ciudad de San Petersburgo descubrieron el uso de norcoreanos ilegales. El simbólico estadio Luzhniki, escenario de la final, luce rodeado por un mamotreto de andamios y grúas, y cientos y cientos de trabajadores que entregan una señal clara: están fuera de los plazos y remodelan con apuro extremo. Este examen llamado Copa Confederaciones 2017 deja dudas y certidumbres de cara al Mundial del próximo año. Tal vez más de las primeras que de las segundas.

Los primordiales inconvenientes de Rusia de cara al Mundial dos mil dieciocho

Hay que prosperar el videoarbitraje

El VAR, como todo cuanto deba ver con conseguir que el mundo sea un sitio más justo, es noble. Mas el videoarbitraje precisa arreglos. El Chile-Camerún fue un ejemplo: un gol cancelado 3 minutos tras marcado, con coreografía de celebración desperdiciada, y otro debieron aguardar 2 minutos ya antes de vocear.

El abecedario cirílico complica los viajes

Llegar a Moscú no es bastante difícil mas el traslado entre las sedes va a ser complejo. Por poner un ejemplo, no hay vuelo directo entre Sochi y S. Petersburgo. Otra complejidad es el idioma. En los aeropuertos prevalece el ruso con su abecé cirílico. El inglés hablado en los altífonos poco se comprende y no existen puntos de información, ni en las grandes estaciones.

Las entradas más caras de la historia de los Mundiales

La carencia de entorno fue uno de los puntos que ha quedado en patentiza a lo largo de la Confecup. Solo se vendieron un cuarenta por ciento de las entradas, lo que prueba que los costes de las entradas son prohibitivos para los rusos. Y en Mundial el panorama no va a ser diferente. A lo largo de la fase de conjuntos, la entrada más asequible va a costar noventa y cinco euros y desde ahí de ahora en adelante van a ir subiendo: ciento cinco euros en octavos de final; ciento sesenta en cuartos; doscientos setenta en semifinales y 3 categorías para la final en el estadio Luzhniki: cuatrocientos cuarenta, seiscientos noventa y mil euros.

Los estadios, a contrarreloj

Los estadios de la Confecup aprobaron con distinción máxima. La enorme duda es, ¿qué sucede con los 8 escenarios sobrantes? El Luzhniki, impresionante estadio de la final, luce a medio edificar rodeado de andamios y grúas. Lo mismo pasa en cuando menos 3 más, como el de Volgrogado, sin data para acabar.

Control absoluto de la policía

La seguridad está en todos lados. El que viaje a Rusia va a deber habituarse a los detectores de metal. No solo en el aeropuerto. En el metro, hotel y en las entradas de los estadios. Además de esto, les van a hacer encender el móvil y el portátil donde estés. El control va a ser total y absoluto, como jamás ya antes se vio en un Mundial.