Brooks Koepka, un robusto cañonero de Florida que iba para estrella de béisbol, es el ganador del US Open de Erin Hills (Wisconsin), el más atípico que se recuerda por la cantidad de birdies vistos. Por el hecho de que si el US Open se caracterizaba por hacer padecer a los golfistas con campos muy, muy duros, devoradores de golpes, esta vez Erin Hills no ofreció la resistencia fiero que habitúa el campeonato. El viento, su gran arma, no fue para tanto y la longitud (siete mil cien metros) tampoco amedrentó a Koepka (-16), que a los 27 años inaugura su casillero de majors. En vez de figura de la MLB, ya es parte del distinguido club de ganadores de grandes.

De Koepka se afirmaba que era “un potencial” hombre major, mas hasta este domingo siempre y en toda circunstancia había perdido el control en las jornadas finales. Quizá ganar la Ryder en Hazeltine con EE UU fue su transformación a ‘supergolfista’. “Allí pasé más nervios que nunca”, afirmaba el armado de hombros Brooks, que en Erin Hills destruyó los últimos 5 hoyos y con ellos a Brian Harman, Hideki Matsuyama y Rickie Fowler, 3 de esos golfistas que proseguirán ansiando ese primer grande. Koepka no dio opción…

El ganador partió a los últimos dieciocho hoyos con -doce y líder, igualado con Harman, con el que se sostuvo a la par y en ‘standby’ hasta el trece. Mas llegó el 14 y la furia de Koepka en un par 5, con sacada de búnker con backspin, que dejaba el putt prácticamente dado. No le tremió el pulso y remató. En el 15, par 4, hizo resplandecer su juego corto y su estrenado control de la tensión. En el 16, par 3, otra vez excelente en el green. 3 birdies, que le dejaron el US Open en su mano y con -16, igualando la puntuación más baja nunca vista, que fue en dos mil once de Rory McIlroy. Koepka hizo hasta 21 birdies, influye el juego corto, mas sobre todo el largo (solo falló 7 calles en los 4 días) y sus drives de prácticamente 300 metros de media. Tal y como si fuesen home runs de béisbol.

Hasta el momento en que no cogía el buggy a Casa Club no abandonó su estatus imperturbable de superhéroe. Cuando iba a firmar la tarjeta se quitó su visera y rompió a plañir en Erin Hills frente a los jueces de la USGA (Federación Americana), a los que semeja que ya no le agrada tanto hacer penar a los golfistas. No prepararon un campo tan horrible como lo fueron Merion y Oakmont, donde en dos mil dieciseis solo 4 terminaron bajo par. Asimismo influyó la lluvia, que hizo los greenes más lentos y receptivos y la tímidez del viento. Esos factores transformaron la batalla de Erin Hills en diferente: para pegadores y outsiders. No pasaron el corte ni McIlroy, ni Day, Dustin Johnson. El mejor de las superestrellas fue Sergio García, que peleó a pesar de que su juego no estuviese “tan fino”. “No llegué a lograr que van a pasar cosas. Ha sido la tónica de la semana”. Terminó 21º, con -4 y un buen ejemplo de madurez en su major número 75. Cabrera Precioso fue 42º, con +2.

Resultados completos.

Clasificación

1. Brooks Koepka (EE UU), -16

2. Hideki Matsuyama (Jpn), -12

-. Brian Harman (EE UU), -12

4. Tommy Fleetwood (Ing), -11

5. Xander Schauffele (EE UU), -10

-. Rickie Fowler (EE UU), -10

-. Bill Haas (EE UU), -10

21. Sergio García, -4

42. Rafa Cabrera Bello +2