Al entrar, tras el puente. Está ahí, al lado de su ídolo y otros, como Schumacher o bien Gilles Villeneuve. Lewis Hamilton, digo, en los sellos conmemorativos de los cincuenta años del GP de Canada, el inglés a la vera de Ayrton Senna. En la entrada al trazado en la increíble isla de Notre Dame. Hace diez años el de Mercedes conseguía su primera pole con Alonso de compañero. Ahora, tras conducir para McLaren y el equipo alemán y con 3 títulos en el palmarés ha conseguido la número sesenta y cinco, exactamente las mismas que la historia de leyenda brasileira. Solo el Kaiser mira a todos desde la estratosfera. Es el día de llorar por dentro. Logra la pole Hamilton: 65. Piloto de todas y cada una de las temporadas. Pole de talento puro, 7 décimas a su compañero.

Mas todo comenzó ya antes. Mientras que el de España que fue su contrincante salía motivado al límite para procurar el milagro de la Q3. Está con rabia. Y con un ojo puesto en el torneo de Europa de Kárting en su circuito y en las declaraciones de un ex- conduzco alemán hermano del bueno que le tienen con el cabreo en el cuerpo. Ralf fue el más veloz de siempre y en toda circunstancia en este circuito en una pole. Allí va Alonso. Suerte, le afirman.

Cruza el box, se mete en el vehículo y ya nada importa. Solo ir más deprisa de lo que marcan los límites. 2 pasos más allí Carlos Sainz, le cierran la gorra y mira solo al infinito. En los equipos grandes, Hamilton y Vettel miran a la pole, el británico con Senna en el corazón, el alemán desea meter más presión a su contrincante.

En la Q1, primero es Bottas por delante de su compañero y los 2 Ferrari, a 4 décimas, mas los únicos que iban con superblandos. Alonso es décimo mete medio segundo a su compañero Vandoorne que se queda fuera. El McLaren Honda prosigue siendo un turismo muy pobre. Por lo menos no ha roto. Y Carlos decimoquinto con su Toro Rosso entra por una décima. Wehrlein se choca contra uno de los muros y la primera tanda acaba.

Vamos a por la Q2. Al comienzo Sainz sale con muchas ganas de hacer un tiempo veloz, mas los neumáticos ¿ultrablandos? todavía no están suficientemente calientes y se sale, después mucho tráfico. “Una pesadilla. No puedo hacer nada” se protesta el madrileño. Sale Alonso, su vuelta le deja decimotercero a pocas milésimas de Sainz que es duodécimo. La Q3 a 2 décimas para los españoles. Por arriba prosigue la lucha Mercedes-Ferrari. “Tengo menos potencia que en Q1”, se protesta el asturiano. De esta forma están las cosas. Falta el milagro en la próxima vuelta. ¿Imposible? Imposible. Sainz aborta la vuelta. Alonso vuela hasta el momento en que se halla con Kvyat tocado en el último parcial, solo en ese no mejora. ¿Bandera amarilla?. No para Alonso, sí para Sainz. Duodécimo el asturiano. Decimotercero el de la capital española, apenas puede rodar.

Y llega la Q3, el instante de los mejores. Vettel hace una enorme vuelta. Mas después llega Hamilton, mejora 7 décimas su vuelto de Q2, violento, a por todas y cada una. Primer intento.

Al segundo Vettel se queda a 4 milésimas de Hamilton. Un fallo mínimo. Emoción total. Bottas y Raikkonen, en sus sitios, acompañantes en el viaje. Otro intento. Y Hamilton mejora. Pasmante. 6 poles en este circuito, 5 victorias y sesenta y cinco poles, las de Senna, además de esto con el tiempo más veloz de siempre y en toda circunstancia, se lo quita a Ralf. Debía ser Hamilton…el de los sellos. Al lado de los mitos, ya sentado a la derecha de Senna…