James Rodríguez cierra el círculo en Cardiff. En la urbe galesa jugó su primer partido oficial con la camiseta dEl Real Madrid y en ella puede vivir su último encuentro de blanco. Fue el doce de agosto de dos mil catorce cuando el colombiano abrió el telón a su etapa en el club de Concha Espina con una notable actuación frente al Sevilla, en la Supercopa de Europa (triunfo 2-0). James venía de lucir como mediapunta en el Mundial de Brasil (fue Bota de Oro, con 6 tantos en 5 partidos), mas en su estreno ya comenzó a revisar que si deseaba jugar en el Madrid debía sacrificarse en beneficio de un sistema (cuatro-tres-tres) que contaba arriba con Bale, Benzema y Cristiano, 3 jugadores renuentes a las labores protectoras.

Aquel día, Ancelotti le acopló como volante izquierdo y el ‘10’, si bien no tuvo la participación de Kroos y Modric, sus 2 compañeros en la media, sí empezó a enseñar su carácter incisivo: le puso un centro a Bale en el 18’ que sacó Denis prácticamente en boca de tanto y rozó el tanto en el 59’ con un potente chut que Beto desvió tras sacar una mano providencial. El jugador capeó la presión del debut y del cambio de situación. “Tuvo inconvenientes en la primera parte, mas en la segunda lo hizo muy bien”, reconocía Ancelotti. James mostró la ambición del recién llegado: “Ya he jugado otras veces como mediocentro y, si bien no es lo frecuente para mí, procuraré hacer todo cuanto me soliciten. Puedo jugar de diez, de 8, de extremo…”.

Ancelotti recogió el guante del colombiano y le transformó en uno de sus jugadores fetiche. Carletto le usó el ochenta y cuatro por ciento de los minutos posibles y jamás ahorró encomios hacia él (“Tiene un enorme talento”). Con tacto y persuasión, hizo que uniera trabajo y también intensidad a su delicia como mediapunta. Para él fue básico (diecisiete tantos y dieciocho asistencias). Mas con la salida del adiestrador italiano, en 2015, empezó su montaña rusa en El Real Madrid y comenzó a verse como un jugador residual. Primero con Benítez, con quien ya en pretemporada empezó con el pie alterado al no adelantar sus vacaciones como le solicitó el por entonces adiestrador blanco (jugó con él el cincuenta y 6 con cinco por ciento de los minutos) y después, con Zidane, que esta temporada solo le ha usado el 33% de los minutos.

Su porvenir

Por razones técnicas o bien de sistema (el 4-3-3 le condena), su escasa participación le ha llevado a tener prácticamente decidido desamparar El Real Madrid pese a que compañeros como Cristiano Ronaldo ya le han aconsejado de forma pública que se quede. Su porvenir apunta a Italia. El colombiano es una obsesión para el Inter desde el verano pasado, cuando estuvo muy cerca de ficharle. El club italiano ya ha tenido un acercamiento con el Madrid, ofertando por el jugador 42 millones de euros. Mas el club blanco, que no se va a sentar a negociar con absolutamente nadie hasta el momento en que no pase la final de la Champions, lo considera superfluo. El United de Mourinho asimismo ha puesto sus ojos en él… En las próximas semanas se resolverá todo. Mientras que, James voló con el resto del equipo a Cardiff, la urbe donde le vio nacer como Madridista y la que, problablemente, asistirá a sus últimos instantes de blanco…