La posible Pelea de Juan Manuel Márquez y Miguel Ángel Cotto, es un deseo compartido por los dos y una buena parte de los más nostálgicos entusiastas de su boxeo, mas en la realidad sus esperanzas lucen difíciles. Las diferencias físicas, la edad, la inactividad, el desinterés de las nuevas generaciones de entusiastas por ver “una despedida” y hasta la posible data escogida para el litigio, se acercan más al óbice que a la posibilidad.

Comencemos por la data que ha sonado con mayor insistencia: el sábado dieciseis de septiembre. Para cualquier aspirante a conseguir una venta consistente de su PPV, no existe en el año otra data más ideal. La celebración mexicana de septiembre es un navío al que todos desean subirse todos los años en Las Vegas, mas realmente son pocos los que tienen el gancho apropiado para ser el “protagonista alfa” de la celebración.

El pugilista del instante siempre y en toda circunstancia ha sido el dueño de ese derecho. Por muchos años, Oscar de la Hoya hizo popular esa costumbre de efectuar sus grandes batallas de torneo en el sábado festivo de septiembre y el primer sábado de mayo (asimismo de celebración mexicana). No por un quizá la batalla del Golden Boy con Julio Cesar Chávez fue el dieciocho de septiembre de mil novecientos noventa y ocho y exactamente el mismo día, mas de mil novecientos noventa y nueve, su recordada primera derrota profesional ante Félix Tito Trinidad. Entonces encaró a Fernando Vargas, Shane Mosley y Bernard Hopkins a lo largo de exactamente la misma celebración sabático.

Floyd Mayweather — que lo venció un cinco de mayo — se apropió de esas datas para edificar su fortuna riña tras riña y tras la salida de Floyd, ha sido Saúl “Canelo” Álvarez el que en público ha declarado su pretensión de no soltar mano de las celebraciones mexicanas para fijar la data de sus riñas.

El dieciseis de septiembre, en consecuencia, lo tiene al tapatío como primer cliente del servicio. Mas aparte de Canelo, esta vez absolutamente nadie sabe que puede suceder con el espectáculo que conminan protagonizar Floyd Mayweather y el vencedor de la UFC, Conor McGregor. Si acaban confirmando su riña, no vacilen que asimismo escogerán el dieciseis de septiembre.

No hay forma de imaginar que a esa ecuación se le sume la posible batalla entre Miguel Ángel Cotto y Juan Manuel Márquez, en Las Vegas y por PPV. Va a ser un descalabro.

LAS DIFERENCIAS DE PESO Y ESTADO FISICO

No imagino a Miguel Ángel Cotto admitiendo alegremente llegar y también ciento cuarenta y siete libras a la balanza el día precedente a la riña, ni tampoco creo que Juan Manuel Márquez pueda acercarse a ese peso. Ya tuvimos una experiencia similar cuando Márquez acordó un peso intermedio (ciento cuarenta y cuatro libras) con Mayweather en el mes de septiembre de dos mil nueve, mas este violó el pacto, se pasó en 2 libras y pagó la multa. Márquez llegó al combate en ciento cuarenta y dos y Floyd en ciento cuarenta y seis. ¿Alguien imagina una historia diferente para el duelo contra Cotto?

La diferencia de peso puede ser una barrera imposible de cruzar en el momento de ajustar situaciones para conseguir un comprensión que deje efectuar esta riña. Cotto es el día de hoy un lícito súper welter (ciento cincuenta y cuatro libras), al tiempo que todavía Revienta nos debe demostrar que puede rasguñar siquiera el peso límite de un welter (ciento cuarenta y siete libras), cuando lo máximo que ha conseguido en su carrera han sido los ciento cuarenta y cuatro.5 de su riña ante Timothy Bradley el doce de octubre de dos mil trece. Alén de que a pesar de todo el mexicano admití la riña dando ventajas en el peso, esas ventajas van a ser demasiado conocidas para imaginar una riña pareja.

Mas hay otro condimento para echarle más leña al fuego de las dudas: el estado físico de Juan Manuel Márquez, que no riña desde el diecisiete de mayo del dos mil catorce. 3 años de inactividad para un pugilista de primer nivel son ya demasiado. Mas, si ello es poco, hay que añadir que el pugilista inactivo en el momento de la riña ya va a haber cumplido 44 años de vida.

Cotto amontonará óxido y años sobre sus espaldas. Y si, como mitigante, alguien puede utilizar que a la hora del combate Miguel Cotto completará prácticamente un par de años de inactividad, a sus 37 años, su inactividad no va a ser ni de broma tan dañina como la que provocará en su contrincante (Márquez) 7 años mayor.

Por consejo de su entrenador Ignacio Beristáin, Márquez efectuaría por lo menos una riña de preparación anterior al combate contra Cotto. La data de esa riña, podría ser en el mes de junio, único mes libre en la intensa agenda del veterano mas activo entrenador mexicano. Esa riña le serviría a Revienta para hacer ajustes y recuperar el ritmo, mas asimismo sería el barómetro que le dejaría medir sus posibilidades. Sin embargo, hay que tomar con pinzas la realización o bien no de ese combate donde el peligro de una lesión podría poner bajo riesgo la batalla de septiembre.

De acontecer, de todas y cada una maneras esa riña anterior, se puede suponer que Márquez va a trabajar en recuperar su ritmo, mas asimismo impulsar su tonelaje cara las ciento cuarenta y siete libras acrecentando su musculatura. Es decir, lo vamos a ver más fuerte, mas más lento, perdiendo mucha capacidad de reflejos y dando ventajas en el plano protector. Cotto lo superara en peso, sostendrá la pegada de un súper welter y no va a dar ventajas en su velocidad, va a ser exactamente la misma de siempre y en toda circunstancia.

¿Y LOS FANATICOS?

A todas y cada una de las dificultades que proponen las primeras esperanzas sobre esta riña, hay otra todavía más importante: El Interés o bien desinterés de los entusiastas en ver este combate. Las largas ausencias de los dos conspiran contra la disponibilidad de los entusiastas por adquirir el PPV de la batalla. Ni que charlar si exactamente la misma compite al tiempo o bien en días próximos con otro pago por acontecimiento.

Si en la riña de preparación en el primer mes del verano, Juan Manuel Márquez no luce como en sus mejores tiempos, va a haber muchos que ni de broma esperasen su resurrección ante Miguel Cotto. El favoritismo del boricua va a ser demasiado alto y en los entusiastas que han acompañado la carrera de Márquez, va a estar presente el recuerdo del combate contra Floyd. Las diferencias, cuando son verdaderas, tornan imposible cualquier posibilidad de victoria.

Mas hay algo más. Los 2 (Márquez y Cotto) promocionarán esta riña como la última de sus carreras. Es decir, va a ser despedida. ¿De qué forma se pretende que la acepten los entusiastas en el momento de adquirirla o bien no adquirirla? ¿Un homenaje a 2 grandes ex- vencedores, una última “chamba” para aprovechar la fama de su pasado o bien un combate sin ningún género de interés pues ya nada hay en juego? La empatía de Cotto y Márquez con las nuevas generaciones de entusiastas es prácticamente nula y si tenemos en cuenta su larga inactividad. Tampoco en ese aspecto hay mucho por lo que ilusionarse.

La riña verdaderamente no está confirmada, mas los 2 equipos admiten que la negocian con la pretensión de que se realice en el mes de septiembre. Aún hay mucho camino que recorrer ya antes de llegar a un pacto en todo. Un camino bastante difícil y lleno de obstáculos que tendrá que salvar ya antes de poner la firma en los contratos. Hasta ese momento que haya o bien no haya riña es solo un deseo, cuyas esperanzas, como lo afirma el título, lucen demasiado difíciles.