El Tribunal Supremo considera a Lionel Messi autor de 3 delitos fiscales. El alto tribunal ha confirmado la condena de veintiuno meses de prisión que impuso en el mes de julio pasado la Audiencia de Barna al delantero del FC Barna por defraudar con cuarenta y uno millones de euros a Hacienda a lo largo de los ejercicios dos mil siete, dos mil ocho y dos mil nueve, al no haber tributado en España los ingresos de ciento uno millones percibidos por los derechos de imagen del delantero a lo largo de ese periodo.

El Tribunal Supremo considera a Lionel Messi autor de 3 delitos fiscales. El alto tribunal ha confirmado la condena de veintiuno meses de prisión que impuso en el mes de julio pasado la Audiencia de Barna al delantero del FC Barna por defraudar con cuarenta y uno millones de euros a Hacienda a lo largo de los ejercicios dos mil siete, dos mil ocho y dos mil nueve, al no haber tributado en España los ingresos de ciento uno millones percibidos por los derechos de imagen del delantero a lo largo de ese periodo.

En su sentencia, los jueces del Supremo cuestionan que hayan sido excluidos de la acusación en un caso así los aconsejes fiscales del jugador. La sentencia incluye 2 votos particulares, de los jueces Luciano Varela y Andrés Palomo, que comprender que debió considerarse como continuado el delito fiscal. Un tercer juez de los 5 que han formado la sala, Alberto Jorge Barreiro, firma un voto concurrente con relación a esa cuestión.

La defensa del jugador y su padre había sostenido, a lo largo del juicio oral festejado en el mes de junio de dos mil dieciseis en Barna, que Leo Messi había confiado sus obligaciones con Hacienda a su padre y este a sus aconsejes.

“Yo me dedicaba a jugar a futbol. Confiaba en mi papá y en los abogados que habíamos decidido que nos llevasen las cosas. En ningún instante se me pasó por la cabeza que me iban a engañar”, declaró entonces el jugador.

Jorge Messi apoyó a su hijo y apuntó a sus aconsejes.

“Como juega al futbol, le acompañaba en sus necesidades. Precisaba a alguien que nos asesore en todo cuanto es legal pues yo de eso no comprendo nada, es chino básico”, se defendió a lo largo del juicio.

La Audiencia de Barna, no obstante, mantuvo en su sentencia que Lionel Messi actuó con “ignorancia deliberada” cuando evitó informarse sobre lo que estaba a su alcance por medio de “medios fiables, veloces y ordinarios”.

El Supremo ratifica este razonamiento y tumba uno a uno todos y cada uno de los motivos aducidos por el delantero para recurrir su condena. Entre otros muchos, que la sentencia afecta a su “dignidad humana” pues emplea al acusado para mandar “un mensaje a la ciudadanía” sobre el cumplimiento de los deberes fiscales.

Los jueces rechazan esta interpretación y lanzan un fuerte reproche al jugador: “El hombre es un ser con dignidad señor de sus actos”, advierten. “Y más si el acto, por sus esenciales efectos económicos, desgastan la capacidad del Estado para poder mitigar exactamente las necesidades de ciudadanos sometidos a situaciones sociales y económicas considerablemente más incompatibles con la dignidad el humano que la de quien aguanta una pena de manera democrática preparada por la ley”.

Sabe que está defraudando”

Los jueces del Supremo tampoco aceptan que, como adujo el jugador, fuera extraño a las maniobras fiscales de sus aconsejes para evitar impuestos y comprende que Leo Messi conocía inequívocamente su obligación de tributar los ingresos logrados por la explotación de sus derechos de imagen. En este sentido, asevera que “no resulta acomodado a lógica aceptar que quien percibe esenciales ingresos ignore el deber de tributar por esta razón. Ni se acomoda a lógica que quien comprueba que no abona nada en lo más mínimo a Hacienda como tributo, a pesar de la elevada percepción de específicos ingresos (los derechos de imagen), sabe que está defraudando ilícitamente”. Advierten que el delantero comenzó a firmar contratos de cesión de derechos de imagen cuando era menor, mas prosiguió firmándolos cuando cumplió la mayor parte de edad y aseguran que el futbolista “interviene personalmente en muchos de los contratos que se iban sucediendo”. “Si alguna duda pudiese lograr a quien eso percibe, cualquiera que fuera su ingenuidad, las actuaciones que señalan que interviene personalmente, y no únicamente estampando su firma en documentos, revelan su plena consciencia de que ese camino llevaba implacablemente al insolidario resultado de la defraudación fiscal”, mantiene el tribunal.

La Audiencia condenó al futbolista del Barcelona a 7 meses de cárcel por de año en año en el que la Justicia comprende que defraudó a Hacienda (dos mil siete, dos mil ocho y dos mil nueve) y a abonar una multa de cerca de un par de millones de euros. Jorge Messi, por su lado, fue castigado con exactamente la misma pena de prisión que su hijo, al tiempo que su multa ascendió a uno con cinco millones. Los Messi, el mes de septiembre del año dos mil trece, habían pagado a Hacienda 5 millones de euros: cuatro con uno millones corresponden a la cuota defraudada y el resto, a los intereses.

La Fiscalía solo acusaba al padre (solicitaba un año y medio de prisión), puesto que estimaba que había montado por su cuenta la estructura societaria para evitar el pago del IRPF a través de el empleo de sociedades en paraísos fiscales (Belice y Uruguay), sin que su hijo la permitiera o bien la conociese. La Abogacía del Estado (defiende los intereses de Hacienda) sí acusaba al padre y al hijo y solicitaba una pena de cárcel de veintidos meses y quince días para cada uno de ellos.