El Madrid recuperó el trono júnior, que le arrebató el año pasado el Barcelona, por la vía de la contundencia: como en 2015, garantíaó de forma inmisericorde al Joventut, el campeón catalán, que se evadió del parquet en presencia de análogo vendaval. Los inicios de los cuartos impares fueron tan demoledores que infundieron un respeto casi reverencial en la Penya. Éxito mayúsculo de una generación que lidera el tejadillo montenegrino Dino Radoncic, la destino que viene para hacer pareja hacia lo alto con Doncic. Lo hace todo: asume la responsabilidad, da unos pases de fantasía, emplea su físico para hacerse hueco bajo canasta y sobre su siniestra de oro tiene un tiro fácil increíble. En la final hizo 21 puntos, 12 rebotes, 5 asistencias y 27 de valoración. Aunque no anduvo muy remotamente el cuatro almeriense Paco Salvador, un tesina de Felipe Reyes, con intuición espectacular para el retroceso, unos hombros como Miribilla de grandes y un trabajo infatigable: 16 puntos, 15 rebotes y 31 de valoración firmó, así que le dieron el MVP de la final. Mueve los pies rápido a pesar de su gran tamaño y su peligro puede venir también de fuera: tiene cambio de ritmo cuando encara.

Otro que maravilló en el partido por el título fue el interminable cinco senelagés Khadim Sow, aunque su torneo ha sido normalito. Su gran tamaño fue un tapia inabordable para un equipo con poca prestigio como el Joventut. Su actividad en pista es frenética, hasta tuvo un rifirrafe con un rival. Dice que idolatra a Serge Ibaka y si no se lo cree más de la cuenta tal vez le pueda imitar algún día. El ritmo del Madrid, cadencioso sin advertir tanto talento como los del primer equipo a su vida ni la misma vocación ataque, es como una niveladora que nadie ha podido resistir en Miribilla esta semana. Sufrió en presencia de el Granca en cuartos y contra el Barça en semis aguantó un tiro triple en el último segundo que le podía poseer eliminado, pero al final se llevó la copa con honestidad. Hay mucho músculo en este asociación.

En la final metió el cuadro merengue un 21-0 que garantíaó a los badaloneses (27-64). Quizá Javier Juárez tenía que poseer legado más premio a los chavales que gozaron de poco tiempo en pista. Pinta gloriosa también tiene el cojín bosnio Sani Campara, infalible en tiros triples a pies quietos. Es muy inteligente, pequeño (lo que hace casi inverosímil robarle la camelo en bota) y con agudeza para el pase.

Por lo números de valoración, el injusto MVP del torneo se lo llevó el poderosísimo Biram Faye (Granca), también mejor reboteador del evento. Álvaro Tebar (Fuenlabrada) fue el mejor pasador e Ignacio Rosa (del Unicaja, hijo del histórico Juan), fue el máximo anotador. Por el campeonato han pasado apellidos ilustres, hijos de… como Betolaza, Aldama, Desembarazado, Sánchez (el vástago del gran Manel, el tirador lucense), Nicola, Urdiain, Sanz (descendiente de Loquillo), Wolkowyski y Cargol. Bilbao cerró un campeonato muy adecuadamente organizado, en el que se echó en desidia al presidente de la FEB, Jorge Garbajosa.