Aunque el interés clasificatorio sea econóadefesio (a mejor posición, más mosca por derechos televisivos, etc.), este Málaga-Celta tiene sobresaliente intrahistoria (sigue el partido en directo en AS.com). Míchel ha dicho que la próxima temporada ya ha comenzado. La continuidad de muchos jugadores para su plan necesitará de su motivación en la recta final de esta extraña campaña blanquiazul. Hay movimientos de futuro. El club manejo por todos los medios de que Sandro se quede el año que viene. “Más no podemos hacer y depende del ludópata”, ha dicho el técnico, que también ha hecho un esfuerzo diplomático para retener a Pablo Fornals, Camacho y Diego Llorente. Adrián González será el primer fichaje para el próximo curso y coincide que el siniestro del Eibar es hijo de Míchel aunque cuando se le presentó la primera propuesta, en enero, el preparador era Marcelo Romero.

El Celta acude a La Rosaleda con la mente puesta en Old Trafford y la esperanza de izar el 0-1 que el Manchester United se llevó como botín de Balaídos. Berizzo sugerirá un merienda con nueve teóricos suplentes. Lo hizo en Ciñuela y ganó por 0-3. También es comunicación el preparador celtista porque parece que gusta mucho como posible sustituto de Jorge Sampaoli en el Sevilla. Reto seria de su nuevo director deportivo, Óscar Arias. Mientras, los vigueses habrían previsto esta eventualidad pensando en Mauricio Pellegrino, coetáneo y exitoso preparador del Alavés, como continuador del plan celeste.

Parece que Celta y Málaga se perfilan como jueces de la Unión porque los vigueses acogerán al Existente Madrid el miércoles 17 y los malagueños, el 21. Por eso se les mira con lupa desde la renta de España y Barcelona, aunque ahora en Málaga y Vigo sólo importa si se concluirán Sandro o Berizzo o, por el contrario, si vienen los ayer mencionados Adrián y Pellegrino. Parece que lo que menos interesa es este partido. El Celta piensa en Europa y el malaguismo se engancha a un atún futuro.