Tenía el partido prácticamente perdido —6-4 y 4-0 en contra en el segundo set— cuando su monitor, Alejo Mancisidor, talento y figura, le espetó: “Venga, ya has perdido, ahora juega al tenis y a ver qué pasa”. Y lo que pasó es que Lara Arruabarrena hizo una remontada espectacular frente a la estadounidense hispanohablante Christina McHale. Ganó la segunda manga en el tie-break (7-6 (1)) y la tercera con un claro 6-2.

“No estaba siendo agresiva, estaba muy conservadora. Alejo me lo dijo y cuando lo tenía todo perdido ataqué”, reconoció la tolosarra. Y no le faltaba razón. Tras un primer set en el que encajó dos breaks y jugó sin chispa, salió en el segundo sin alma ni ilusión. Hasta que Mancisidor la reactivó con su psicología inversa. Desde ese momento, se vio a una Lara potente, que colocaba golpes con oportunidad y precisión, subía de vez en cuando a la red con seguridad y sacaba proporcionado perfectamente. La remontada la inicio ganando por fin su servicio y rompiendo después el de McHale hasta dos veces. Con 4-3, tuvo un 0-40 para el 4-4 y falló. Pero, Lara no perdió la determinación, volvió a hurtar su servicio y se apuntó otro break para el 5-5. No pudo evitar la homicidio súposte, pero ahí garantíaó (7-1).

A McHale le pasó bollo acontecer tenido el partido vacada y dejarse tomar la tostada y falló más de la cuenta en el inicio de la manga definitiva. Arruabarrena tuvo paciencia y sacó delante una vencimiento increíble en un partido que tuvo muy, muy cuesta en lo alto. Con una sonrisa de oreja a oreja se fue para la sala de prensa pensando ya en la segunda ronda, donde se evaluará a una checa: Strycova y Safarova.