El Bomba ha tenido una temporada cuanto menos, atípica. Comenzó un angurriento plan que lideraba Paco Jémez. Una borrasca de fichajes “improvisados” llegaron en el último día de mercado para subsanar las peticiones que no llegaron para el hoy técnico de Cruz Azur. 

El resultado fue una plantilla excesivamente variada y que ha desembocado en que en febrero, ya con Lucas Alcaraz en el banquillo, el Granada saltó al campo con 11 futbolistas de 11 nacionalidades diferentes. Aquel día el equipo titular nazarí lo formaban Ochoa (México), ; Foulquier (Francia), Hongla (Camerún), Ingason (Islandia), Héctor (España); Gastón Silva (Uruguay), Uche (Nigeria), Wakaso(Ghana), AndreasPereira (Brasil), Carcela-González (Marruecos) y Adrián Ramos (Colombia).

Respecto al equipo que Tony Adams ha sacado en estadio hay cuatro cambios. Hay que quitar a Héctor, Uche, Wakaso y Carcela e incluir en el equipo a Khrin (Eslovenia), Angban (Costa Marfil), Isaac Cuenca (España) y Aly Mallé (Mali).