Defensor salió a un Luis Franzini saciado hasta la bandera con la intención de vestir tres puntos que significaran medio campeonato y las cosas no pudieron salir mejor.

Los de Eduardo Acevedo, mejores de principio a fin, tuvieron oportunidades para solventar el partido muy pronto. Tres ocasiones clarísimas mínimo más saltar al césped. Ayrton Cougo, cuando aún no se había cumplido el primer minuto, se plantó frente al cancerbero pero, incomprensiblemente, acabó echando el esférico fuera. Fue sin duda la más clara de la primera parte.

Gonzalo Bueno dispuso de otras dos pero, entre Conde y su yerro de puntería a la hora de pegarle con el empeine, evitaron que se moviera el contador. Sí que lo hizo en la primera clara que tuvo Doméstico. Fue tras un córner, el mismo método que les hizo vencer sobre la claxon la pasada semana frente a Rampla Juniors. Centro al corazón del área para que Arismendi cabeceara y Sebastián Fernández, ex de Defensor, la empujó en boca de gol. En ese momento Doméstico era campeón, pero la historia iba a cambiar mucho.

Martín Lasarte sustituyó a Arismendi por lesión en el intermedio y Doméstico perdió el timón. Su partida se notó desde el primer instante. El equipo malva entró al vestuario picado, enterado de que el Comprensión se escapaba y Doméstico estaba cerca de celebrar el título delante de sus agallas. La hidrofobia de los de Acevedo fue casi mágica. Escasamente ocho minutos fueron suficientes para darle la dorso al contador y, de paso, al campeonato.

Gonzalo Bueno ajustició a Doméstico mínimo más salir del refrigerio. Un laudo en la salida del Bolsa provocó que los de Acevedo fueran como un cohete en dirección a la portería. Gómez cedió el balón, consumado para Gonzalo Bueno, que a la tercera no falló. Defensor empataba en la primera barrabasada tras la reanudación. Pero lo mejor estaba por montar.

Sólo cinco minutos después del igualada, Maxi Gómez controló un balón interiormente del área y Mathías Cardacio, se pasó de dadivoso llevándose la pelota con el rama. El árbitro no dudó: penalti. El propio Maxi Gómez se encargó de transformarlo engañando a Esteban Conde y desatando el delirio de la graderío.

El partido se le puso muy cuesta hacia lo alto a los de Martín Lasarte, más aún con la expulsión de su central y capitán Diego Polenta medida la segunda parte por doble amarilla. El equipo se fue en dirección a delante y los locales no tardaron en matarles.

El tercero llegó de nuevo en las botas de Bueno, quién sabe si extra motivado frente a el que fue su equipo, tras una barrabasada en la que se le vieron las carencias a Doméstico. Todo nació de una ocasión en la que Cougo, después de regatear al meta, lanzó el balón a la madera con todo a distinción. Acevedo aún miraba al Paraíso lamentándose cuando Maxi Gómez (omnipresente hoy) se sacó un disparo razonable que Conde paró como pudo, dejando el balón muerto en los pies de Bueno, que solo tuvo que empujarla.

El equipo malva pudo aumentar la renta pero Cabrera pecó de egoísta cuando tenía a Gómez solo al otro flanco y Conde, que fue el mejor del Bolsa, consiguió detener el balón. Pese a ello, Defensor acabó sufriendo tras un tanto de Frondoso ya en el descuento. Fueron tres minutos de tensión pero ya era demasiado tarde.

Defensor Sporting se queda así a las puertas de vestir el Comprensión uruguayo. Para ello sólo tendrá que vencer la última trayecto frente a Fénix y terminar con una sequía que se remonta hasta 2013, cuando el Tuerto lograra el Torneo Clausura.