El DTM evoluciona para que todo siga igual: emoción hasta la última envés e igualdad entre los tres fabricantes. Lucas Auer, otro júnior a seguir de Mercedes y austriaco de 22 años, se apuntó el primer asalto del campeonato y su segunda conquista en el certamen con una sólida carrera marchándose al principio y conteniendo al final a Timo Glock (BMW). Al alemán, segundo, le tocó meterse en casi todas las peleas de la etapa.

Y cerró el podio Mike Rockenfeller (Audi), acosado hasta el paso por meta por Edo Mortara en su primera carrera con Mercedes. Igualdad entre marcas, como se decía, porque las tres subieron al podio. Y el actual campeón, Wittmann (BMW) vio la pelea desde remotamente para ser 10º.

Audi empezó muy por detrás pero entendió mejor que el resto lo que puede ser una esencia estratégica de la temporada: compensa destacarse la parada para rodar con neumáticos nuevos, la degradación castiga a los que aguantan más. Y también les ayudó la espectacular remontada de Ekstrom, del 17º al 5º, fin de semana cargado para el sueco mientras comparece tanto en el DTM como en el Mundial de Rallycross que lidera.

Será un año de novedades en el Alemán de Turismos más allá de los neumáticos: los motores tienen más potencia (más de 500CV), aunque su gran brinco evolutivo en los motores haya sido retrasado a otros años. Sólo hay 18 coches, seis por marca, en vez de 24. Y todas las carreras, tanto sábado como domingo, duran 55 minutos más una envés con parada en boxes obligatoria. La peor ‘novedad’ es que no hay pilotos españoles en la parrilla con la marcha de Miguel Molina y Dani Juncadella, que aún es reserva en Mercedes.