Escasamente 22.271 espectadores acudieron a ver el Betis-Alavés al Benito Villamarín. Se celebraba el segundo día de Feria, ésa gran fiesta de Sevilla, pero el horario (domingo, 16:15), no era ni mucho menos malo para que los aficionados pudieran asistir en masa al estadio heliopolitano, con sus familias incluso.  

En los últimos ocho años de Muérdago solamente dos veces ha acudido menos público a Heliópolis… y por razones seguramente parecidas a las que espantaron a la clan en el 1-4 de hace seis días. Ocurrió durante los dos últimos partidos de la campaña 13-14, con el club verdiblanco ya matemáticamente en Segunda División tras el descenso más ominoso (25 puntos) que ha vivido en toda su historia. Entonces el Betis despidió un año para olvidar con sólo 16.807 espectadores contra la Positivo Sociedad y menos aún, 12.958, en presencia de el Valladolid. 

El Villamarín le dirá adiós a esta temporada el próximo domingo 14 de mayo en presencia de el Atlético de Madrid a las 20:00. Es de esperar que la importancia del rival le dé un empujoncito a su media liguera de esta 16-17, que de momento es inferior a la de la pasada campaña en más de 4.000 espectadores por partido. 38.075 hubo en la 15-16 por casi nada 33.993 este año hasta el momento.

En la 2012-13 se lograba una media de 33.932, poco más mengua que la coetáneo, aunque entonces existía un hándicap importante: el horario de lunes por la noche, que los aficionados verdiblancos tuvieron que sufrir en hasta cuatro ocasiones. En la 13-14, correcto a la pésima campaña del segundazo y los ya referidos últimos encuentros, casi nada se superaron los 30.000. En la 11-12 la donación liguera fue de más de 37.000. 

En todo caso, durante aquella 12-13 de clasificación para Europa nunca se bajó de las 25.000 personas en la tribuna del Villamarín durante la Muérdago. La campaña pasada casi nada una vez acudieron menos de 30.000, poco que durante esta 2016-17 ha ocurrido ya hasta cuatro veces. Tres de ellas precisamente (Positivo Sociedad, Villarreal y Alavés) en los últimos cinco encuentros que el Betis ha jugado como recinto. Fiel casi como ninguna otra hinchada, el beticismo confirma vaciando el Villamarín su tremendo hartazgo con la mediocridad deportiva a la que le someten sus dirigentes.