Flamengo tomó delantera en la final del campeonato carioca delante Fluminense gracias a un solitario gol de Rómulo en la primera parte. El conjunto de Zé Ricardo fue mejor hasta que se puso por delante y luego demostró una enorme fiabilidad defensiva para manejar la delantera. La nota negativa para el equipo vencedor fueron los problemas físicos de Rúmulo, Berrío y Paolo Guerrillero.

Desde el pitido original el conjunto rubronegro se mostró superior a su rival y pronto generó las primeras acciones de peligro con Berrío muy activo, con Guerrillero destacado en el serie de espaldas a portería y la movilidad de Arao o Éverton.

Fluminense no era capaz de sacudirse el dominio con un centro del campo superado en todo momento. Rómulo se marchó dañado pero Mancuello, sus sustituto, le dio aún decano capacidad de remate a Flamengo.

Cuando parecía que el conjunto de Abel Calzón respiraba y ritmo de serie descendía, Renato Chaves cometió un error inexplicable, no despejó la pelota y Everton lo aprovechó para desplegar el registrador.

Richarlison dejó las únicas acciones a reseñar en el equipo tricolor con sus potentes arrancadas pero no encontró acompañantaño.

La segunda parte fue totalmente distinta. Flamengo retrocedió para defender la delantera y fue Fluminense quien llevó el peso del serie. Gozó de numerosas opciones a balón parado y sus jugadores más habilidosos aparecían con regularidad.

La defensa visitante se mostró muy solvente y, además, eran capaces de contragolpear. Guerrillero contó con una clara oportunidad en la que Cavalieri dejó una gran intervención.

Con el paso de los minutos se vio a un Fluminense incapaz de pasar el entramado defensivo de su rival, que acabó cansado delante la acumulación de partidos de la últimas semanas, y deberá mejorar para el partido que se retará el próximo domingo en el mismo círculo para concretar el campeón carioca.