Es muy difícil aspirar a nulo cuando un equipo decide no comparecer en la primera parte de un partido en el que se juega su última bala, y más si la incomparecencia se produce frente a un equipo del calado del Girona, peligroso en cada línea. El Lugo lo hizo y lo suscripción con dos goles antiguamente de 20 minutos, mala imagen y el adiós casi definitivo a las opciones de playoff. El Girona, por su parte, solventó una salida con antelación difícil casi sin desgaste y con el plus de cargar de pudoroso la mochila emocional para lo que le queda de lucha por el medra directo.

El Lugo salió fiel a su estilo, que no es otro que regalarle un gol al contrario. Fue en el primer minuto de partido y, entre las muchas suertes que maneja en este arte, eligió el gol en propia como culmen de una penosa defensa del primer ataque del Girona, con Carlos Hernández de desafortunado goleador. Por si el entremés original no fuese suficiente, otro drama defensivo específico acabó con penalti de Marcelo Djaló, transformado por Longo. Solo habían pasado 17 minutos y el Girona, casi sin consumición, ya había encarrilado el partido y quien sabe si el medra. Iriome pudo acortar distancias, pero su remate a marranada de Vico se fue lamiendo el palo de Bounou. Mientras el canario era el único de los locales en conquistar rematar, el Girona gestionaba su superioridad con tranquilidad y oficio, consciente de que no iba a escasear desgastarse si no cometía errores propios. Con un panorama tan prometedor para los visitantes como desolador para los locales se llegó al alivio.

En la reanudación Luis César buscó la remontada dejando a Seoane en el banquillo y sacando a Noble en punta yuxtapuesto a Joselu. A pesar de la exitación original de los locales, el Girona pudo sentenciar con una acción de Sandaza a las nubes y otra de Portu que se fue fuera. El Lugo buscaba la portería gerundense, pero los de Machín seguían mostrándose peligrosos a la contra. El partido fue decayendo entre la impotencia específico y la conformidad visitante, hasta que un penalti inmaduro cometido por Alcalá, que vio la segunda amarilla, puso poco de picante al final del partido con el gol de Joselu.