En medio del GP de Rusia, de la intensa y ajustada lucha que mantienen Mercedes y Ferrari, de la polémica que hay en torno al motor Honda del McLaren, de cómo reaccionará la FIA y de su acuerdo con Sauber. En medio de todo esto, la aventura de Alonso en las 500 Millas de Indianápolis sigue dando que platicar. No hay suficientes temas de presente que engullan el interés generado por la decisión del asturiano. Todos hablan y todos preguntan por ello y, como consecuencia, nos encontramos opiniones para todos los gustos.

Y precisamente, la que nos atañe no será muy del capricho del español… Toto Wolff, patriarca de Mercedes que tantas buenas palabras dedicó a Fernando cuando estaban en pleno proceso de búsqueda de su segundo piloto y que finalmente echó debajo su candidatura para creer por Bottas, opina que lo que le ha llevado a participar en la legendaria prueba saco, más allá de posibles estrategias, es el propio ego del asturiano. Así lo dice, para ser precisos, en declaraciones al diario austriaco ‘Osterreich’: “Creo que se alcahuetería del ego de Alonso”.

Fogata ego a lo que Alonso vehemencia la ambición de querer convertirse en el segundo piloto de la historia que consigue la Triple Corona tras Graham Hill. Diferencias, como las que distingue Wolff sobre la informe en sí. Está el flanco bueno, toda la atención que está atrayendo a una categoría no muy seguida fuera de Estados Unidos como la IndyCar, y el flanco malo, que McLaren permita a su mejor piloto no estar en una carrera como la de Mónaco en la que pueden tener más opciones que en ninguna otra de hacerlo perfectamente por lo impredecible que es.

“Los titulares son buenos para el automovilismo, pero desde el punto de tino del equipo no puedo entender que McLaren no lo use en Mónaco. Definitivamente podría deber conseguido puntos, aunque por supuesto no es un trofeo en Indianápolis”, opina Toto que, como patriarca, muestra su incomprensión con destino a sus homónimos de Woking, coincidiendo con la visión de otro jefe, el de Red Bull, Christian Horner. “No lo entiendo, es extraño, pero hay que respetarlo”, dijo hace unos días. Pues eso, a respetarlo, y a disfrutarlo.