El reino de Carolina Marín no es Europa. Sino el mundo. En el Antiguo Continente no tiene rival. Así lo demostró conquistando su tercer Europeo consecutivo, con una conquista sobre la escocesa Kirsty Gilmour (44º del mundo mientras la huelveño es segunda), por 21-14 y 21-12.

La campeona olímpica por fin pudo alzar los brazos en Kolding (Dinamarca), tras el oro olímpico en Río en agosto. Desde entonces, los problemas físicos han condicionado su marcha y, aunque había encadenado cuatro finales en grandes torneos este año, no había conseguido triunfar nadie.

Gylmore fue la misma rival que se encontró el año pasado, y pese a ser “la rival más dura del torneo” y haberle derrotado en la final del Spanish Open allá por 2014, los siguientes cinco cruces habían caído del costado de la española. Desde el fondo, Gylmore mostró su buen solaz. Pero la combatividad de la española, que siempre fue por delante en el segundo set con ventajas cómodas, acabó decantando la final y pudo abrazarse a su técnico, Fernando Rivas, y a su raíz.