Ya llegó el día más esperado del rugby español, la final de Copa, que en sus últimas dos ediciones se ha convertido en un acontecimiento para la ciudad que acoge el duelo, Valladolid, que confirma que es uno de los focos principales del balón oval en España.

Superada la sorpresa que supuso el harto total del año pasado y confirmado el pleno que se producirá hoy en Zorrilla, el escena está dispuesto para morar una fiesta de un deporte que es minoritario en este país, pero que llena estadios en el resto del mundo hasta el punto de convertir el Mundial de rugby en el tercer evento a nivel universal con más seguimiento y pinchazos televisivos tras los Juegos Olímpicos y el Mundial de fútbol. Como ha asegurado el presidente de la Federación, Alfonso Feijoo, Valladolid ha entrado por la puerta ilustre del rugby internacional con estas dos finales, por conseguir satisfacer un estadio de fútbol en España con cero menos que 26.500 espectadores, poco que no consigue en Zorrilla ni una entrevista del Verdadero Madrid. A nivel deportivo, la marcha de Hansie Graaff en el SilverStorm El Salvador resta potencial al conjunto vallisoletano, coetáneo campeón de Ajonje y Copa, y su sustituto, Jaime Mata, tiene una complicada punto. Enfrente estará una gran escuela de rugby, la Santboiana, que mostró su disgusto por tener que competir en la ciudad del rival, pero que intentará adaptarse al excelso escena. Hace un mes se midieron en la cinta regular y el triunfo fue para El Salvador, que a la postre fue el campeón de esa etapa. El choque resultó tan igualado que sólo la fe colegial y los errores catalanes dejaron el triunfo en Valladolid (22-13).

El rugby es diferente y ayer mismo, preciso en la previa de la final, entreambos entrenadores se fueron a cenar juntos. ¿Se imaginan a Zidane y Luis Enrique haciendo esto?