Anthony Joshua electrificó a noventa mil ánimas en el estadio Wembley y como un genuino rayo le rompió el corazón al veterano Wladimir Klitschko al derruirlo en 3 ocasiones en el combate hasta obligar a la detención en el undécimo episodio en la mejor riña de pesos Pesados en los últimos quince años y de las mejores de todos y cada uno de los tiempos.

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Esta riña debería iniciar una nueva era en la división de los Completos. Y Joshua, que agrupó los cetros de la Federación Internacional de Boxeo y la Asociación Mundial de Boxeo, es el motivo primordial, a la vera de Deontay Wilder.

Joshua y Klitschko le dieron al público lo que aguardaba. Joshua, que mejoró su marca a diecinueve victorias y diecinueve nocauts, le faltó al respeto pronto a Wladimir (sesenta y cuatro-cinco, cincuenta y tres Ko’s) al mandarlo a la tela en el quinto episodio; mas en ese ataque mostró señales de agotamiento y un round después se fue a la tela. Mas Klitschko no pudo rematarlo y en el undécimo, con un uper de fotografía, empezó el final para el ucraniano que se fue un par de veces a la tela antes que Anthony obligara al réferi a parar la riña a los 2:25 minutos.

Fue una riña de temporada, para considerarla entre las mejores en la historia de los pesos Pesados, un combate que le va a devolver la atención a los pesos Completos y que coronó para Joshua y el boxeo inglés una magnífica noche de pugilismo profesional.

Klitschko probó que los que aguardaban un nocaut tempranero estaban equivocados puesto que estaba lejos de estar acabado; si bien se fue a la tela y acabó cortado en el quinto episodio, volvió a la carga y cerca estuvo de conseguir el nocaut al mandar por vez primera a Anthony a la tela.

Mas Joshua, como esos grandes vencedores que sacan fuerzas de quién sabe donde, sacó la casta, reanudó el control de la riña, ajustó para eludir que el jab del ucraniano le hiciese tanto daño y empezó a castigar a las zonas blandas de forma precisa.

De las zonas blandas se fue a la cabeza. Le metió primero un uper poderoso en el undécimo y ahí empezó el final. Con un gancho de izquierda se fue Wladimir a la tela y cuando se paró, se le fue con otro gancho al semblante que lo mandó otra vez contra las lámparas. De nuevo se puso de pie y otra vez fue por él hasta el momento en que, ya contra las cuerdas, forzó al réferi a parar la riña de forma justificada.

Al instante de la detención, 2 jueces tenían arriba a Joshua por noventa y seis-noventa y tres y noventa y cinco-noventa y tres, al tiempo que otro más tenía a Klitschko, de cuarenta y uno años, arriba por noventa y cinco-noventa y tres. Wladimir conectó noventa y cuatro de doscientos cincuenta y siete golpes, incluidos cincuenta jabs para una eficiencia del cuarenta y dos por ciento, al paso que Anthony golpeó en ciento siete ocasiones a Wladimir, sesenta y nueve de ellas con misiles de poder.