El Movistar Inter afronta hoy su gran cita. Tras la decepción que supuso caer en la final de Guadalajara el año pasado, este domingo (15:30, Eurosport2) en Almaty aspira a su cuarta corona continental frente a un Sporting (sección del histórico club de fútbol portugués) que llega en un gran momento. “Tienen tantos puntos fuertes que he decidido centrarme sólo en mi equipo”, apunta el técnico de los madrileños, Jesús Velasco, cuando se le pregunta por un rival que, sin tener este título en su palmarés, ha sido capaz de meterse en la final de la edición con más nivel de la historia.

Rival temible, porque los de Nuno Dias cuentan con una plantilla de inmensa calidad, incluidos hasta nueve jugadores nacidos en Brasil (aunque con pasaportes tan dispares como portugueses, italianos y hasta kazajos) y con la figura cada vez más recurrente del guardameta que se incorpora al ataque. Tras Higuita en semifinales, al Movistar le tocará guerrear con Marcao. “A eso tiende el fútbol sala flagrante. Un estilo que no me gusta, penaliza al espectáculo, pero mientras no se cambien las reglas…”, reflexiona Velasco.

Final ibérica distinto para Ricardinho

Final distinto para Ricardinho, que se determinará a un equipo de su país “que está haciendo muy proporcionadamente las cosas, aunque ojalá no sea hoy su gran día”. Porque para O’Magico este título le haría devolver a su flagrante club lo que le arrebató en 2010 con el Benfica. Además de él, sólo tres jugadores más de la plantilla tienen el trofeo en su palmarés. Humberto lo logró con el Kairat en 2015. Ortiz y un Jesús Herrero ahora como titular (“entonces lo viví en el banquillo y ahora espero hacerlo sobre la pista”) estaban ya en el último de los madrileños (en 2009) hace ya ocho años. Demasiado tiempo para el club más condecorado de la historia de este deporte.