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Cuba

Las nieblas del Festival Internacional de Ballet de La Habana

Este evento ha servido principalmente para marcar un momento muy confuso de lo que se considera “orgullo e insignia cultural de la Revolución Cubana”

Alberto Lima

Jueves, 8 de noviembre, 2018 | 2:51 pm

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Giselle interpretado por Sadaise Arencibia y Rolando Sarabia en el Teatro Nacional de Cuba, Sala Avellaneda (granma.cu)

LA HABANA, Cuba.- Se cerraron las cortinas de la edición 26 del Festival Internacional de Ballet de La Habana (FIBLH) —que desde este momento se nombra “Alicia Alonso”, en honor a la prácticamente centenaria Prima Ballerina Assoluta del Ballet Nacional de Cuba (BNC)— y no pocas son las preguntas que flotan sobre la calidad del acontecimiento, sobre el futuro de la reputada compañía y sobre la Directiva General del BNC y del FIBLH.

Realizado entre el 28 de octubre y el seis de noviembre, el acontecimiento bienal estuvo dedicado esta vez a 2 esenciales aniversarios: los 70 años de la compañía cubana —declarada últimamente Patrimonio Cultural de la Nación— y los 75 del debut de la Alonso en el personaje de Giselle. A la desganada inauguración asistieron múltiples líderes del Partido Marxista y del gobierno, y Miguel Díaz-Canel invocó la relación de “admiración” y “respeto” que se profesaron Fidel Castro y Alicia Alonso.

Desde el principio, se notificó que la Directiva General no asistiría por motivos de salud, y, con el objetivo de “honrar el pasado, festejar el presente y meditar sobre el futuro”, se conformó una programación singular. En suma, el FIBLH serviría esta vez para honrar a la Prima Ballerina Assoluta.

Sin dudas, la participación en el acontecimiento de bailarines que, después de pertenecer al BNC, decidieron seguir su carrera en compañías extranjeras —principalmente de Estados Unidos—, fue una de las notas más pasmosas y atractivas de este 26 FIBLH. Una actuación muy aguardada era la de Rolando Sarabia, a quien ciertos habían equiparado con grandes figuras como Vaslav Nijinsky y Mikhail Baryshnikov, y que en 2005 dejó el BNC y el día de hoy baila en el Washington Ballet.

También despertaba expectación el regreso a la escena cubana de su hermano Daniel Sarabia y de otros bailarines, como Taras Domitro, Marizé Fumero o bien Carlos Quenedit. Era el regreso de los que ya antes habían sido considerados “desertores” por las autoridades culturales y por la propia Alonso, si bien jamás por su público.

Pero, generalmente, si bien no a viva voz, para muchos el Festival resultó bastante desilusionante, sobre todo por el hecho de que se aguardaba más de esos bailarines de la diáspora. De entrada, el Albrecht de Rolando Sarabia dejó mucho que querer, teniendo presente el peso de un ballet como Giselle en el repertorio del BNC. Sarabia no era ya aquel bailarín estelar de 13 años atrás.

Los demás “reconciliados” tampoco actuaron como se aguardaba. “Es tal y como si se hubiesen guiado por la ley del menor esfuerzo”, comentó a Cubanet un miembro del BNC bajo anonimato. “Todos consideramos que el Festival iba a ser insensatez, mas no lo fue, si bien el público cubano es muy leal y aplaude agradecido, con muchas ganas de admirar. Desgraciadamente, no marcaron una diferencia. Podían no haber venido y no pasaba nada”.

Otros estiman que el programa no fue bueno y que los estrenos mundiales pasaron sin penas ni glorias, a pesar de que resultaron fenomenales, entre el resto convidados, las actuaciones de María Kochetkova (Ballet Nacional de Noruega), Cory Stearns y Hee Seo (American Ballet Theater), entre otros muchos, y mostraron gran nivel el New York City Ballet, el American Ballet, el Dance Alive National Ballet y el Ballet Nacional de Noruega.

Y no solo es bastante difícil encontrar a alguien que concluya que este fue un buen FIBLH, sino la valoración extendida en el BNC es que resultó el peor organizado, con serias contrariedades en el transporte y el suministro de agua y alimentos, lo que causó quejas de los bailarines. Si bien desfalcos y “desvíos” ha habido siempre y en toda circunstancia, no es habitual que los bailarines sean perjudicados, especialmente cuando se ha tenido un año para organizar la logística del acontecimiento.

Además, se ha vuelto costumbre que, extraoficialmente, al final, se considere que cada FIBLH lleve el nombre del artista que más haya señalado. La vez pasada fue, por poner un ejemplo, “el Festival de Ginett Moncho”, y ahora pudiese haber sido el de Dani Hernández o bien Grettel Morejón. Mas no. Para muchos fue “el Festival del Cuerpo de Baile del BNC”, que de forma tradicional se muestra fenomenal, mas que ahora mereció más aplausos que los propios bailarines, sobre todo en Giselle.

En la clausura, se exhibió una pieza en tributo a la Alonso, con música de Frank Fernández, interpretación de Viengsay Valdés y también imágenes de la enorme bailarina, mas con extraños matices funerarios. Como es lógico que eso, más la ausencia total de la honrada, despertó el rumor de que la Alonso había fallecido, si bien no se anunciase aún, o bien de que cuando menos se hallaba muy grave.

Más todavía, su ausencia “por inconvenientes de salud” contrastaba con el hecho muy conocido de que la Prima Ballerina Assoluta, aun estando enfermísima, asiste siempre y en toda circunstancia a los actos esenciales y hasta ha viajado al extranjero para respaldar con su gran poder de convocatoria ciertas temporadas notables de la compañía.

A pesar de que no se notifica oficialmente, en el BNC se comenta que la Directiva se encuentra en una situación muy frágil, cuando está a puntito de cumplir 98 años. Para colmo, Pedro Simón, su esposo y miembro de la dirección de la compañía, asimismo de avanzada edad, ha estado enfermísimo. De forma que hay mucha desorientación en la corporación.

En la celebración de clausura del Festival, llamó mucho la atención la ausencia de ciertos miembros del Consejo de Dirección que nunca faltan, como Redento Morejón (director), Enrique Escalona (administrador) o bien Miguel Cabrera (historiador del BNC), e incluso de Viengsay Valdés.

Si hasta el momento se manejaban los nombres de la Valdés y de Carlos Acosta como primordiales posibles sustitutos de la Alonso al frente del BNC, ahora se agrega el de Aurora Bosch, una de las conocidas “Cuatro Joyas”, asimismo famosa como “la hija de Lenin” por su fundamentalismo ideológico y por pertenecer muy activamente al Partido Marxista. Mas la Bosch va a cumplir pronto 76 años.

Este Festival, en suma, ha servido primordialmente para marcar un instante muy confuso de lo que se considera “orgullo y también insignia cultural de la Revolución Cubana”. Con un presente tan turbio y un futuro tan indescifrable, lo único seguro el día de hoy para el BNC es su pasado.

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Cuba

Referendo Constitucional: ¡No, no y nooo¡

En Cuba, la banda armada, la firma, o como se le quiera llamar, sabe que al final será derrotada porque fracasó en todos los órdenes

Luis Tornés Aguililla

Viernes, 18 de enero, 2019 | 12:34 pm

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Los cubanos se preparan para el Referendo Constitucional el próximo 24 de ferbrero. Foto Archivo

FORT WORTH, Estados Unidos.- En el fondo, lo de Cuba habrá sido una extravío intelectual. Lo digo pensando en mis largas conversaciones en Berlín con amigos alemanes que vivieron 40 años de amargura en la para siempre difunta República Democrática Alemana (R.D.A). Ellos pasaron aquellas cuatro décadas haciéndose la única pregunta que entonces les parecía racional: “¿Cómo es posible que soportemos tanta humillación?”. Cuando cayó el Tapia, cayó igualmente la careta odiosa de los liberticidas, adyacente a la careta patética de los que se acomodaron, unos más y otros menos, para sobrevivir en aquel abismo inquisitorial. Aquello se desmerengó en un periquete.

En Cuba, la bandada armada, la firma, o como se le quiera golpear, sabe que al final será derrotada porque fracasó en todos los órdenes, y porque la propia dialéctica de cualquier poder integral lo desliza en torno a el precipicio por su propio peso.

Los cubanos deben usar el referéndum que organiza el régimen en febrero para mandar un mensaje claro, aunque ya sepamos que la trampa está atada y acertadamente atada y que “la enardecida mayoría del pueblo revolucionario votará Sí”.

Un No masivo será una señal robusto en dirección de los alabarderos aterrados que, en el interior del mismo sistema castrista, entienden que el país se hunde, a manos de un limitado orden de individuos que pretenden no rendir cuentas delante esa historia que los absorberá y olvidará en una mezcla de odio y espanto.

Nos consta, siempre pasa así, que prácticamente todos los destinos personales de los pontífices vitrificados, en los países del pedrusco soviético, desaparecieron del mundo sin armas ni pertrechos y, si hubo excepciones, fueron las de los que pudieron entregar poco al enemigo.

Cubano, vota ¡NO! en el referéndum de febrero.

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Cuba

Si Trump reconociera a Guaidó

Sería un paso clave para ponerle fin a la dictadura de Nicolás Maduro

Carlos Alberto Montaner

Viernes, 18 de enero, 2019 | 11:50 am

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Si Trump reconociera a Guaidó

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Cuba

Internet:¿Una vía para alcanzar la democracia en Cuba?

La transigencia de Internet en Cuba constituye un paso de avance en función de crear paradigmas contrapuestos a la ideología del poder totalitario

Jorge Olivera Castillo

Viernes, 18 de enero, 2019 | 3:00 am

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Cubanos conectados a Internet en La Habana (Foto www.sinreservas.mx)

LA HABANA, Cuba. – Ciertamente, la graduado, limitada y tardía transigencia a Internet en Cuba constituye un paso de avance en función de crear nuevos paradigmas contrapuestos a la ideología del poder totalitario. Sin requisa, tal posibilidad no prescribe la certeza de una toma de conciencia generalizada que transforme los deseos en acciones, en particular el hecho de sumar esfuerzos por impulsar cambios socioeconómicos y políticos.

Frente a las oportunidades de horadar los muros del monopolio informativo del Estado, hay que tener en cuenta los niveles de impunidad de las fuerzas represivas y la mentalidad escapista que predomina en todos los estratos sociales.

Internet es una aparejo multiuso que no solo facilita la ampliación del universo intelectual e informativo, sino incluso funciona como un medio para escrutar en los territorios de la banalidad y la sensualidad, entre otras plataformas donde debilitar el descontento provocado por el racionamiento, la inflación, los salarios de servidumbre y toda la vestigio de problemas existenciales que afectan a la mayoría de los cubanos.

Compensar el descontento a través de intercambios de mensajes personales en Facebook, con amigos y familiares -incluida la petición de recarga telefónica y monises para hacerle frente a alguna de las emergencias materiales- constituye una actos habitual por personas de todas las edades que generalmente critican al gobierno a media voz, cuidándose de una probable delación o de la ira de algún fanático.

Maximizar el rendimiento del espacio potencial debería ser un objetivo prioritario de las agrupaciones que se mantienen en la vanguardia de la lucha por la instauración de un Estado de Derecho.

Se prostitución de un nuevo verbo comunicacional, que las autoridades han tenido que aceptar a regañadientes. A todas luces, han perdido la hegemonía absoluta en el ámbito informativo, pero no existen indicios de que vayan a gestarse revoluciones, a corto y mediano plazo, al estilo de las que ocurrieron en varios países árabes entre el 2010 y 2013.

Aquella serie de revueltas populares, iniciadas en Túnez con la inmolación pública del tendero ambulante Mohamed Bouazizi a raíz del despojo de su mercancía por la policía y la posterior difusión del suceso -protestas incluidas- por las redes sociales, tuvo sus orígenes en un conjunto de factores históricos, culturales, geopolíticos y sociológicos y no por la mera utilización de la red de redes.

Vaticinar un evento similar en Cuba, no propiamente motivado por coche incineración como la protagonizada por el comerciante tunecino, como lo han expresado algunas personas adentro y fuera de la Isla, habría que tomarlo con suspicacia.

Insularidad, centralismo crematístico, control político e ideológico, impunidad de los órganos represivos y depreciación penetración de internet, son utensilios claves para dudar de un desenlace de tal naturaleza en un futuro cercano.

Meter a algún en la gayola por cualquier motivo, despojarlo del servicio telefónico por el uso indebido o someterlo a un acto de repudio por actos lesivos al orden impuesto por la camarilla castrense, son parte de la extensa registro de los escarmientos que tiene a disposición la policía política.

Aunque una parte sustancial de los cubanos acepta la grotesca infalibilidad del discurso oficial, que preconiza la perpetuación de la dictadura, los cambios llegarán de algún modo, aunque quizás no mediante un repentino rebelión popular, ni un cruento moretón de estado.

En la misma fuerza de las probabilidades en la implementación de un proceso aperturista, más integral, habría que situar las capacidades de amoldamiento de la élite verde olivo y su incesante búsqueda de legalización en la arena internacional, hasta ahora con balances favorables.

La amenaza de que se instituya un autoritarismo light crecen al ganancia del paulatino incremento de las posibilidades de navegar en el ciberespacio, lo cual indica que la red potencial pudiera ser, en cierto modo, beneficiosa para vigorizar esa sensación de permiso que termine alienando el restablecimiento de una democracia.

En cualquier caso, el ciberespacio no es el dispositivo de emancipación social y política por excelencia. Como se ha conocido, los terroristas incluso sacan provecho de estos adelantos tecnológicos. Con el paso del tiempo, veremos si se convierte en un útil para que Cuba deje de ser el país gobernado por una casta de burócratas y militares que han arruinado la vida de cuatro generaciones.

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