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Cuba y la Constitución castrista: ¿sufragar No o no sufragar?

Unos cubanos animan la campaña por el voto masivo en contra, y desde el extremo opuesto, otros abogan por una masiva ausencia a las urnas

Miriam Celaya

Jueves, 10 de enero, 2019 | 7:53 am

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Fanal de votación en Cuba (EFE)

WEST PALM BEACH. – Restando menos de dos meses para el referéndum que someterá a consideración de los cubanos de la Isla la “ratificación” o no de la reforma constitucional aprobada ya de forma acorde por la Asamblea Franquista, las redes sociales han sido el escena de una enconada controversia entre quienes animan la campaña por el voto masivo en contra de la “nueva” constitución espuria redactada por los escribas del castrismo, y desde el extremo opuesto, quienes abogan por una masiva desaparición a las urnas.

Cada una de ambas propuestas tiene sus propios argumentos. Los partidarios de no asistir a las urnas (opción que en términos electorales equivale a la contención), consideran el control del voto como una “certificación de la dictadura”, asumiendo que tanto la recién redactada Constitución como el dispositivo electorero oficial constituyen un fraude en sí mismos -lo cual no deja de ser cierto- y que sufragar en tales condiciones es “hacerle el grupo” al gobierno. A la vez, varios de los animadores de la contención plantean que la alternativa “legítima” sería lanzarse a las calles y marchar en contra del castrismo.

Ahora perfectamente, ¿sería viable la opción de “abstención-marcha callejera”? No lo parece. Al menos la experiencia no la favorece. Es archisabido que -más allá de supuestos compromisos políticos con la “revolución”- la abrumadora mayoría de los electores en Cuba acuden a las urnas por temor a “señalarse” y a sufrir represalias. En el transcurso de décadas la presión de las autoridades sobre el electorado se ha hecho distinguir tanto a través de la enorme y asfixiante propaganda castrista como en la figura de “agitadores” menores, sean estos fundamentos de los Comités de Defensa de la Revolución o pioneritos enviados a las casas para conminar a sufragar a los más morosos.

Siquiera es un secreto para nadie que, si de fraudes se manejo, las autoridades perfectamente pueden utilizar a su confianza las boletas de los ausentes a las urnas para colocarles un decidido “Sí”, en su propio beneficio, de forma que la contención no constituye una seguro de éxito.

Ni qué asegurar de alcanzar una quimérica marcha popular masiva en sublevación contra las elecciones o contra el régimen. Resulta impensable que un electorado temeroso del simple hecho de negarse a sufragar tenga el coraje de lanzarse a las calles a marchar y enredar la furia de los cuerpos represivos castristas. Dejando de costado otras consideraciones esenciales como la carencia de poder de convocatoria suficiente para movilizar a una masa crítica de cubanos, o la desaparición de liderazgos adversos al régimen que sean reconocidos por las multitudes, podría reafirmarse que la opción de alejarse y/o marchar es (casi) absolutamente inviable.

Por su parte, la propuesta de asistir a sufragar por el NO cuenta con algunos fundamentos a su confianza. En principio, la convocatoria auténtico nació desde la sociedad civil, en las redes sociales, no desde partidos políticos de concurso ni de organizaciones de ninguna tendencia política. Se manejo de una auténtica reacción ciudadana que ha estado concitando más consensos que disensos entre cubanos de todas las orillas y cuya campaña ha sido tan rápida y virulento que incluso se anticipó y puso a la defensiva al régimen dictatorial, forzando a su poderosa maquinaria propagandística a una apresurada campaña por el SÍ.

Como beneficio adicional, esa espontaneidad y presteza de la campaña “YoVotoNo” ha impedido que líderes o grupos de cualquier denominación acaparen el protagonismo y “asuman” o se atribuyan su dirección. Este aparentemente insignificante detalle propicia la décimo de cubanos que no se sienten identificados con la concurso o que recelan de liderazgos con los que no están familiarizados, pero que asimismo rechazan a la dictadura y aspiran a cambios internamente del país, sin que ello implique anular la décimo de opositores o disidentes.

El discurso oficial de que la opción YoVotoNo es una “propuesta del enemigo” se derrumba delante el simple hecho de que ésta no requiere de financiamientos externos ni de ninguna naturaleza: se manejo del simple, voluntario y sencillo control de un derecho ciudadano, el derecho al voto, uno de los pocos con los que contamos y que, a decidir por la virulencia del discurso castrista, ahora se erige en amenaza para su reinado totalitario basado en la unanimidad en la obediencia.

Y esa es otra indiscutible delantera estratégica del voto imagen: no supone riesgos de represión, puesto que al fundarse sobre el derecho ciudadano al voto secreto comprobado en la Ley electoral, resulta increíble prohibir u obstaculizar la décimo de todos los electores cubanos de la Isla en el referéndum, al contrario de lo que sucede con las manifestaciones callejeras que pueden terminar disueltas o simplemente impedidas de realizarse por la obra de las fuerzas represivas de la dictadura.

En cuanto a la pretendida “certificación de la tiranía” y de su Carta Magna, en este caso se manejo de todo lo contrario: la táctica del NO se zócalo en utilizar las armas del propio sistema, no para legitimarlo, sino para empoderar el voto ciudadano. Es asegurar, que el propio ciudadano legitime mediante el voto su rechazo a la susodicha Constitución, no gracias a la Ley electoral castrista sino a pesar de ella.

Una táctica cuyo antecedente más cercano fue -salvando las diferencias- el Tesina Varela, impulsado desde finales de los años 90’ por Oswaldo Payá, que abogaba por reformas políticas a partir de la propia Constitución, y cuyas repercusiones significaron a la postre un costo político significativo para la dictadura, aunque en virtud de subterfugios legales no se haya acabado el objetivo auténtico de sus promoventes.

En el caso flagrante, sin secuestro, estamos delante un escena diferente con circunstancias favorables muy objetivas para enredar al régimen en sus propias urnas. En primer área porque la convocatoria al referéndum es oficial, lo que haría de cada pase un voto seguro, y en segunda instancia porque se han acumulado casi dos décadas más de fracasos del sistema, se han multiplicado las carencias, la desesperanza y las frustraciones de la población, ha desaparecido el liderazgo histórico, estamos en el inicio de otro cisma financiero, es palmario el fracaso del sistema tras 60 años y la “revolución” no cuenta con el más insignificante hacienda de fe entre la mayoría de los cubanos.

Súmese a esto el desencanto de quienes se crearon alguna expectativa en torno a la llamamiento “consulta popular” y cuyas sugerencias o insatisfacciones no fueron tenidas en cuenta en el resultado final, los grupos LGTBI que fueron textualmente burlados con la supresión del artículo 68, los artistas que se han rebelado públicamente contra el Decreto 349 -ahora en moratoria pero no suprimido- los transportistas privados que protagonizaron recientemente una huelga de brazos caídos en la hacienda cubana, y se tendrá una idea aproximada de todo el descontento popular que está creciendo internamente de la Isla.

Esto sugiere que, si perfectamente es difícil (aunque no increíble) alcanzar imponer el NO en las urnas conveniente a la aceitada maquinaria de propaganda y de fraude electoral del Poder, las condiciones actuales son propicias para alcanzar una signo considerable de boletas negativas al régimen castrista, lo cual significa un triunfo en sí mismo porque no solo obligaría a las autoridades a cometer el más escandaloso de los fraudes, sino porque mientras más votos negativos haya se le haría virtualmente increíble alterar todo el proceso de recuento y tendrían que aceptar al menos una parte significativa de los votos en contra.

Algunos detractores de la iniciativa YoVotoNo han sugerido que el régimen castrista solo aceptaría, cuando más, la existencia de un 20% de votos negativos. Olvidan que, de ser así, estaríamos hablando de casi dos millones de electores con voto aciago. Reconocerlos oficialmente abriría la puerta a futuros pasos y legítimos reclamos de ese amplio sector social que no se siente representado en la Carta Magna y que, en consecuencia, empujaría por nuevos espacios y libertades. Casi dos millones de votos adversos significan una profunda hendidura que desmentiría el discurso oficial de la “dispositivo del pueblo en torno a su revolución” y pondría sobre el escena a la verdadera sociedad civil cubana. Tanto veterano sería la fuerza social si los resultados fueran más elevados, en caso de aparecer masivamente a las urnas por el NO.

Vale señalar, encima, que contrario a toda llamativo razonamiento el castrismo, en su infinita soberbia, siempre ha contado con el temor, la apatía, la indiferencia, el cansancio de los cubanos comunes, y asimismo con las eternas divisiones internas entre los diferentes grupos disidentes y de la concurso. Es por eso que capitalizar esa confianza de la claque del Poder en la abúlica inercia franquista, y volverla en su contra, es incluso más factible que intentar capitalizar tardíamente el descontento popular en función de intereses políticos de sectores o grupos particulares.

Una fuerza que se multiplica con el apoyo de muchos cubanos emigrados que han estado animando desde el exógeno la campaña YoVotoNo, lo que indica que supera con creces los límites “legales” del simple control al voto -derecho del cual carecen los emigrados- para convertirse en un eje de dispositivo en rechazo al castrismo. Probablemente ninguna propuesta opositora había acabado antaño concitar tanta solidaridad y cohesión entre cubanos de tan diferentes sectores y pensamientos como esta sencilla iniciativa ciudadana, y ese solo hecho indica que en Cuba puede ser posible un antaño y un a posteriori, incluso desde las urnas de la dictadura.

(Miriam Celaya, residente en Cuba, se encuentra de turista en Estados Unidos)

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Cuba

La izquierda: esa moribunda que no se da por vencida

Pero algo logró la dictadura castrista en sesenta años de aprendizaje: confeccionar el tabaco más largo del mundo y obtener un premio Guinness

Tania Díaz Castro

Martes, 22 de enero, 2019 | 3:51 pm

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Raúl Castro, su hijo Alejandro a su izquierda y su nieto Raúl Guillermo a su derecha

LA HABANA, Cuba.- Mientras los izquierdistas gimen por su fracaso, muchas cosas siguen ocurriendo en este mundo y a ellos no les importa, como que la Tierra gire por su derecha y que se mueva como un yo-yo atinado y contento, ahíto de vida. Mucho menos les importa que, calibrado delante de los luceros de todos, los países con gobiernos enemigos del izquierdismo sean los que prosperan, los que van a la vanguardia de la modernización.

No les importa, a los izquierdistas, que Australia se enorgullezca de su nuevo tren de más de un kilómetro de largo, que viaja a 85 kilómetros por hora para cruzar el país de ideal a sur; que Francia lo haga con sus coches eléctricos que en forma de burbujas vuelan por encima del agua, un invento ecológico que no hace ruido ni provoca olas; o que Suiza posea el túnel más liberal y profundo del mundo, con 57 kilómetros de liberal y a 2 mil 300 metros bajo los Alpes, considerada “la construcción del siglo”.

Siquiera parece importarles que Alemania se proyecte a los ascensores sin cables, que funcionarán mediante levitación a cinco metros por segundo, utilizando la misma tecnología de los trenes bala japoneses; que Estados Unidos esté a la vanguardia de la modernización tecnológica, país en el que se dice que pronto desaparecerán los semáforos, pues los investigadores de Massachusetts exponen que el uso de coches que no precisan de conductor llevará al país a una nueva forma de organizar el tráfico en el futuro; y mucho menos que Japón, que encima de ser considerado como modelo mundial de la dieta saludable, pronto traslade a sus habitantes en trenes “invisibles”, construidos con materiales “semi reflejantes”, lo que permitirá camuflajearse con el paisaje al hacerse poco perceptible al ojo humano.

Mientras todo eso ocurre, los izquierdistas sólo piensan en sentarse en la poltrona del Poder, alardear, comportarse como si fueran los seres más importantes del mundo, aplastando a quienes se le oponen, y no piensan, por supuesto, en las consecuencias de sus travesuras legales, como le ha ocurrido a Lula y compañía.

Cuando, según las evidencias, la poltrona de los izquierdistas se tambalea, hacen como Ortega en Nicaragua y acuden a la violencia, denunciada incluso por autoridades religiosas, y giran nuevamente en dirección a el diálogo cuando no les queda otro remedio. O como Evo en Bolivia, que acusa de mentirosos a los que piensan diferente a él, pues su fin es mantenerse como caudillo mayor de algunos indígenas. Adulto, único candidato, único dictador. Y tenemos a Putin, que como mucho le queda de estalinismo es el peor ejemplo, por sus guaperías bélicas y su cuarto “mandato” como presidente.

Así va la izquierda, de fracaso en fracaso. El Frente Farabundo Martí para la Exención Franquista -FMLN- se vio en un revés electoral tan duro, que lo obligó a mirarse por internamente; mientras que con los terroristas ETA en España ocurrió lo esperado: emitieron hace unos meses una demostración en la que confirman el desmantelamiento de sus estructuras y daban como concluida sus actividades.

Por posterior, Cuba, ejemplo de retroceso. Pespunte conocer que mientras los hombres de las cavernas usaban palillos para la aseo dental, el gobierno izquierdista de los Castro en la vida ha podido fabricarlos, y han estado ausentes en el país desde hace sesenta años. Fidel Castro suprimió de una patada el tradicional comercio cubano, para dar paso años luego a los merolicos y paladares, necesitados de cursos de educación para hacer una pizza, o un arroz congrí a la cubana.

Pero poco logró la dictadura castrista en sesenta años de enseñanza: confeccionar el tabaco más liberal del mundo y obtener un premio Guinness, mientras sus masas roban para tomar, como todo país empobrecido, viajan en ómnibus Yutong, cuyo records de accidentes mortales crece por día, y hacen como que trabajan.

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Cuba

La ruta del Jazz, de Broadway a La Habana

Europeo, africano, latino, el jazz ha llenado los caminos entre la música culta y la popular

Ana León

Martes, 22 de enero, 2019 | 2:29 pm

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El Broadway Jazz USA y Beatriz Márquez (Foto de la autora)

LA HABANA, Cuba. – Como parte del Festival “Jazz Plaza 2019”, una presentación muy específico tuvo circunstancia en la sala-teatro del edificio de Arte Cubano en el transcurso de los días 18 y 19. La compañía “Chapman Roberts Broadway Jazz USA” ofreció dos conciertos que quedarán para siempre en el conmemoración de quienes tuvieron la oportunidad de asistir.

A teatro empachado, un trepidante homenaje a la historia del jazz partió de uno de los lienzos incluidos en la colección permanente de Arte Colonial del Museo Franquista de Bellas Artes. “Día de Reyes en La Habana”, del pintor Víctor Patricio Landaluze, fue utilizado por Chapman Roberts para discurrir sobre las raíces africanas de ese variedad que con creces ha permanecido en el centro de las diatribas musicológicas por su peculiar mezcla de ritmos populares y complejas armonías que se remontan a grandes figuras de la música de concierto.

Europeo, africano, latino, el jazz se ha adueñado por completo del limítrofe entre la música culta y la popular. Por tal motivo, la velada acogió a diversos intérpretes que hicieron gracia de su destreza a través de un repertorio donde no faltó la música clásica, el soul, el blues, hermosas canciones norteamericanas, jazz afrocubano y extensos pasajes de improvisación en memoria de autores cimeros adentro del variedad, como Duke Ellington, Cab Calloway y tantos otros que cambiaron para siempre los derroteros del jazz.

La espléndida obertura correspondió a la pianista polaca Joaana Sobkowska con soberbias ejecuciones de Chopin, Rachmaninov y Rodion Schedrin; una especie de retablo sonoro que ilustró la transformación de las armonías, desde el Romanticismo del siglo XIX hasta las primeras vanguardias que condujeron la composición musical por el camino de la experimentación, donde se encontraría con el rag time, y de ahí al jazz.

Al más puro estilo Broadway, cada momento estuvo precedido por breves anécdotas en la voz de Chapman Roberts; sucesos que influyeron de algún modo en el explicación del jazz. Por el proscenio desfilaron músicos excepcionales, de amplia trayectoria, mientras el audiencia se dejaba transportar por la maravillosa voz de Carol Maillard en su tributo a la diosa Aretha Franklin; y la versatilidad de Longineu Parsons -trompetista de primera fuerza- en briosas interpretaciones sobre temas de James Brown y Louis Armstrong.

Chapman Roberts, el hospedador (Foto de la autora)

Entre los highlights de relación doméstico estuvo la intervención del pianista Dayramir González, con cuyo talento el refinado paladar musical de Chapman Roberts está absolutamente fascinado. El adolescente puso a disposición del audiencia dos piezas de su más nuevo disco, “The Grand Concourse” (Machat Records), fotograbado y presentado en New York hace seis meses con una oportuno acogida por parte de la prensa especializada, que lo ubicó entre los diez mejores discos de jazz del año 2018.

Acompañado del percusionista Jorge Cuallo, Lester Domínguez en la condensador y en el bajo Wilfredo Fuentes, Dayramir ejecutó los temas “Situaciones en 12/8” y “Smiling”; composiciones que reflejaron el arte de su autor y la frescura de un jazz con sabor afrocubano muy contemporáneo.

El pianista Dayramir González y el bajista Wilfredo Fuentes (Foto de la autora)

El punto gélido de la velada se produjo cuando la inigualable Beatriz Márquez fue invitada a subir al proscenio por el propio Chapman Roberts, quien la presentó con tal delicadeza y respeto que el respetable no pudo menos que reponer con una cerrada ovación, en un expresión de profundo registro en dirección a quien ha sido la verdadera diva de la canción cubana. Beatriz Márquez compartió el clásico “Bésame mucho” con Bertilla Baker, en un amistoso duelo de voces del que “La Musicalísima” salió invicta.

Al menos en épocas recientes, no puede decirse que Beatriz Márquez haya recibido un homenaje tan hermoso como este del Broadway Jazz USA, coronado por la cantante Dakota McLeod con una delirante interpretación de “The Wind beneath my Wings”, el súper clásico de Beth Midler, que hizo lamentar a algunos entre el divulgado.

Más que una descarga, la indeterminación entera fue una degustación donde carencia faltó. Excelentes cantantes, solistas de un talento que supera cuanto pudiera decirse y una representación cubana a la cima de Broadway, la meca de los grandes espectáculos.

Para el cerrojo, un jam universal -público incluido- de la mano de Longineu Parsons, que dio rienda suelta a su diplomacia con la trompeta. Casi tres horas de concierto para embelesar cuánto ha hecho el ser humano en materia de música; un donación poderoso, capaz de imponerse al obstinato de mediocridad sonora que a diario nos acompaña.

“Chapman Roberts Broadway Jazz USA” es un templo del jazz; ese habla universal que se originó simultáneamente en América, África y Europa con patrones rítmicos distintos, provenientes de fuentes aparentemente distantes y que devino en un expresión de dispensa donde caben todas las músicas del mundo.

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Cuba

reacomodo de las relaciones internacionales

Resultados electorales, la caótica situación en Venezuela, y el cambio de política del presidente Trump imponen la reconfiguración de las relaciones internacionales cubanas

Miriam Leiva

Martes, 22 de enero, 2019 | 12:44 pm

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Foto Prensa Latina

LA HABANA, Cuba.- Para el gobierno cubano que aboga por la continuidad las aspiraciones de hegemonía regional se fueron a escándalo. Los resultados electorales del pasado año, la caótica situación en Venezuela, y el cambio de política del presidente Donald Trump imponen la reconfiguración de sus relaciones internacionales.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), diseñada por Fidel Castro y Hugo Chávez con la aspiración de sustituir a la Estructura de Estados Americanos (OEA) y socavar la influencia de Estados Unidos y Canadá en la región, está paralizada con tendencia a la desintegración. Bolivia asumió la presidencia pro tempore el 14 de enero sin poder convocar reuniones para salir del impase o realizar la conferencia cumbre. La composición de la Troika Ampliada o Cuartero, coordinadora de los trabajos de la estructura entre cumbres, no propicia la recuperación, pues está integrada por El Salvador, país que ejerció la presidencia hasta que Bolivia asumiera este mes y por el período de un año; República Dominicana, su antecesor; la propia Bolivia, próxima sede, y un miembro de la Comunidad del Caribe (San Cristóbal y Nieves).

El presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, entregó la presidencia al canciller boliviano Diego Pary, en el transcurso de un acto oficial realizado en el país centroamericano. Allí se estrenó la exembajadora en la ONU Anayansi Rodríguez, nombrada viceministra de relaciones exteriores luego del escándalo realizado en Estados Unidos para impedir una presentación de Derechos Humanos sobre Cuba. Rodríguez acudió a la cita acompañada por Abelardo Quemado, quien ejerció el cargo hasta que ella lo ocupó y el pasó a asesor del Ministro.

Asimismo, la desintegración de la Unión de Naciones del Sur (Unasur), antecedida por la imposibilidad prolongada de concertar la sustitución de su Secretario Genérico, cuajó en el transcurso de los cambios políticos en los diversos países. El tiro de belleza fue la salida de Ecuador, su impulsor en tiempos del argentino Nestor Kitchner y Rafael Correa. Al respecto, el presidente de Colombia, Iván Duque, anunció el 14 de enero que, con el respaldo del presidente de Chile, Sebastián Piñera, avanzan en el final de Unasur y la creación de Prosur, que más que una estructura burocrática, será un organismo de coordinación suramericana, de políticas públicas, defensa de la democracia, la separación de poderes y la capital de mercado.

Por otro costado, la situación política y económica en Venezuela es la cuestión fundamental in crescendo. Las confrontaciones en la Estructura de Estados Americanos (OEA) dividieron a sus miembros prácticamente en dos bloques: el Congregación de Mediacaña y los países del Caribe, la mayoría vinculados a Caracas mediante Petrocaribe, y al gobierno cubano a través de Caricom. Solamente 4 presidentes de los países latinoamericanos acudieron a la toma de posesión de Nicolás Formado: Miguel Díaz-Canel, Evo Morales y Daniel Ortega, y tuvieron inferior representación Uruguay y México, a pesar de que López Taller se distanció de las posiciones del Congregación de los 15.

Raúl Castro exclamó el 26 de julio pasado que Estados Unidos, con la complicidad de algunos gobiernos, ha intentado revigorizar la OEA para arremeter contra Venezuela, y cuando un género de naciones impidió sus propósitos, conformaron agrupaciones oficiosas de países (Congregación de Mediacaña), para concertar medidas coercitivas unilaterales y otras acciones intervencionistas, socavar la pelotón regional, frenar la CELAC y paralizar Unasur. Por entonces se habían realizado las reuniones de la OEA para aprobar una resolución desconocedora del resultado de las elecciones presidenciales del 20 de mayo, y con ello la licitud de Nicolás Formado como mandatario reelecto.

En el discurso por el aniversario 60 de la Revolución, a la vez que reiteró la disposición del gobierno cubano al consenso y la integración, basados en la pelotón, en la complejidad, y los principios de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en la II Cumbre CELAC de La Habana en 2014, el común de ejército enfatizó el apoyo a nueva investidura de Formado, y dijo que “la región se asemeja a una gran pradera en tiempos de sequía. Una chispa pudiera suscitar un incontrolable incendio que dañaría los intereses nacionales de todos”.

En 2018 el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela se redujo un 15,0%, por botellín año consecutivo, lo que supone una fruncimiento acumulada del 44,3% respecto a 2013. Se introdujeron modificaciones al sistema cambiario, y el tipo de cambio oficial del bolívar respecto al dólar se depreció a tasas superiores al 200% anual por botellín año consecutivo. Adicionalmente, las reservas internacionales registraron una caída por cuarto año seguido, y entre diciembre de 2017 y noviembre de 2018 el retroceso fue de un 9,1%.  La producción petrolera disminuyó en los últimos cuatro años, con la fruncimiento acumulada superior al 50% entre enero de 2013 y octubre de 2018. (Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe –CEPAL–).

A la vez con los esfuerzos por preservar el gobierno de Nicolás Formado en Venezuela, que más allá de la identidad política, representa la subsistencia económica, Raúl Castro decidió ampliar las relaciones con países dispuestos a satisfacer elevados precios por la socorro médica, como los árabes, conceder créditos a corto y mediano plazo, entregar infraestructura y socorro técnica, y realizar inversiones. Un caso importante ha sido la proximidad a Arabia Saudita, a cambio del silencio sobre el holocausto en Yemen desde 2015, dando la espalda a decenios de colaboración política, incluida la décimo en el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL).  Todo Vale, consigna no solo aplicada a la recuperación de La Habana.

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